El presidente del Congreso, José Bono, se mostró ayer más cerca de la posición del PP que de la del PSOE en la renovación del Tribunal Constitucional (TC). "Es mucho más grave" no renovar el TC que hacerlo "con personas que puedan ser más o menos del agrado de uno u otro partido", dijo Bono tras una breve reunión con Mariano Rajoy.

Fue una clara alusión a Enrique López, el juez que propone el PP para ocupar una de las cuatro plazas que deben cubrirse. López, muy próximo a los populares y látigo contra el PSOE cuando fue portavoz del Poder Judicial, está vetado por el Gobierno. En cambio, Bono, que después de que los tres magistrados que deberían haber sido relevados en noviembre presentaran el pasado lunes su dimisión (no aceptada) abrió un nuevo plazo, que finaliza el 30 de junio, para renovar el tribunal, cree que el Ejecutivo debería aceptarlo, porque se está "llegando al límite".

MINORITARIOS José Luis Rodríguez Zapatero fue mucho más parco. "Esperemos que la renovación se pueda producir", dijo el presidente. Por último, IU-ICV pidió que se celebre un pleno que no finalice hasta que los socialistas y los conservadores consigan llegar a un acuerdo.