La política fiscal es quizá el punto en el que más se evidencian las diferencias entre el PSOE y el PP. El primer partido ha anunciado que pretende subir las tasas del alcohol y el tabaco, y crear un impuesto para "grandes fortunas", entre otras medidas económicas. El segundo, en cambio, cuando habla de este asunto es solo para decir que rebajará la presión fiscal a las empresas.

El economista Gonzalo Bernardos es mordaz con ambos planteamientos: "A corto plazo es imposible bajar impuestos, y un tributo para las grandes fortunas solo daría cuatro chavos. Queda bien ideológicamente para el PSOE, pero no supone grandes ingresos. El PP, seguramente, rebajará el tributo de sociedades, pero no explica cómo lo compensará. ¿Y por qué ninguno se atreve a cambiar el régimen de las sicav sociedades de inversión de capital variable?".

José Carlos Díez augura que, "gobierne quien gobierne, acabará subiendo impuestos", y carga contra la que tilda de "excesiva austeridad" del PP. Si el futuro Ejecutivo aplica esa contención, "España entrará en recesión el año que viene y se disparará la prima de riesgo. El PP nos tendría que explicar cómo, con tanta austeridad, prevé llegar al 4,5% del déficit público", dice.

"El descenso de impuestos que plantea el PP ha fracasado en otros países europeos, como Irlanda, Portugal, Grecia e Italia", afirma Josep Maria Álvarez, de UGT, quien reclama "reducir drásticamente el gran fraude fiscal y corregir el hecho de que las rentas del capital paguen tipos mínimos".

REFORMA COMPLETA Para el economista Jordi Alberich, "lo importante es hacer una reforma completa del sistema fiscal español, repensarlo de arriba a abajo de manera que se facilite la actividad productiva. Además, es necesario que se produzca una homogeneización fiscal en la UE, sobre todo en las rentas al capital; que no haya tributaciones distintas entre los estados".

Antoni Cañete, de la patronal de la pequeña y mediana empresa, comparte los propósitos del PP de favorecer a los emprendedores con una menor presión impositiva, pues argumenta que "las pymes necesitan más facilidades fiscales y de financiación". Los populares, según el catedrático de Economía Guillem López Casasnovas, han optado por el "business friendly algo así como crear un ambiente favorable a la empresa". "El problema es que hacerlo con la fiscalidad da la imagen de que no solo no se reparten equitativamente las causas de la crisis, sino que se empeora la situación actual", concluye.