Ha llegado el gran día de Mariano Rajoy. El futuro presidente del Gobierno deberá explicar hoy al Congreso, a los españoles, y sobre todo a los socios europeos y a los mercados, cuál es su hoja de ruta para sacar a España de la crisis y cumplir con los compromisos de déficit. Rajoy lleva semanas preparando el discurso de investidura que pronunciará al mediodía en la tribuna de la Cámara baja. El dirigente conservador obviará que cuenta con una abrumadora mayoría absoluta (186 diputados) y pedirá el apoyo de la oposición a su plan de emergencia.

Rajoy se ha propuesto recuperar la "credibilidad" de España. Quiere facilitar un calendario detallado con las reformas previstas que se compromete a cumplir fielmente, según fuentes de su partido. Lo podría hacer solo con el apoyo del PP, pero no quiere sacar el rodillo y aspira a sumar a más grupos con los que armarse de argumentos frente a una calle que teme que se encienda por esas decisiones nada "gratas" que, según sus palabras, deberá tomar. Enfrente, entre otros, tendrá a un PSOE dispuesto a arrimar el hombro, a diferencia de lo que hizo el PP en la pasada legislatura. "Seremos un aliado contra la crisis, pero no si usa la coyuntura económica como excusa para desmantelar el Estado del bienestar", explican fuentes socialistas.

PRIVATIZACIONES El principal objetivo del próximo jefe del Ejecutivo es reducir el déficit mediante el recorte del gasto, para cerrar el 2012 con el 4,4%, como pide la Unión Europea. No obstante, Rajoy no sabrá hasta el mes de marzo si ese ajuste deberá ser de 16.000 millones de euros (la cifra mínima, porque significará que el Gobierno socialista ha cerrado este año con lo prometido: el 6%) o de 21.000 millones (si finalmente se ha desviado hasta el 6,5%). Para lograr esta misión, el líder del PP también cuenta con la recogida de los ingresos que aporte la privatización de algunas empresas públicas. Ya ha elaborado una lista con las candidatas.

En segundo lugar, Rajoy considera necesario introducir modificaciones en la negociación colectiva y hacer una nueva reforma laboral. En uno de sus escasos gestos ejecutivos desde que ganó las elecciones, el dirigente del PP ya convocó a los sindicatos y la patronal y les marcó una fecha para conocer sus propuestas: el día de Reyes.

LEY DE ESTABILIDAD El político conservador confía en llevar a su primer Consejo de Ministros, el próximo viernes, la nueva ley de estabilidad presupuestaria que desarrollará la reforma de la Constitución. Rajoy propondrá que incluya un techo de gasto y de endeudamiento para todas las administraciones, un importante gesto cara a Europa por la grave situación de las arcas municipales y autonómicas.

El presidente del PP también reclamará el apoyo del resto de grupos a la nueva fase de reestructuración bancaria que se ha revelado imprescindible para que el crédito vuelva a fluir. Pero la decisión de crear un banco malo, que reúna los activos tóxicos, no se podrá tomar hasta dentro de unas semanas, según algunas fuentes populares. También dedicará parte de su discurso a los emprendedores, un colectivo para el que ya tiene preparada una ley para bajarle impuestos. Además se espera que clarifique el futuro del sueldo de los funcionarios (recortado en un 5% en el 2010) o si revalorizará las pensiones.

Ese tono dialogante que imprimirá a su primer gran discurso también puede incluir, según apuntan sus colaboradores, el ofrecimiento de pactos en sanidad, política exterior y la gestión del fin de ETA, un camino que los conservadores quieren recorrer, como mínimo, junto a socialistas y nacionalistas vascos.

EL RIGOR DEL PSOE El líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, en situación de interinidad hasta el congreso socialista de febrero, tenderá la mano. "Nuestra oposición será muy diferente a la del Partido Popular en los últimos ocho años --explican fuentes de la dirección socialista--. Seremos rigurosos en la defensa del Estado social y las libertades, pero también seremos constructivos y leales. No sembraremos dudas por Europa y el resto del mundo". El PSOE espera que el nuevo presidente, por fin, desvele qué piensa hacer al frente del nuevo Gobierno.