El recién nombrado ministro de Interior de Francia, Manuel Valls, y su homólogo español, Jorge Fernández Díaz, mantuvieron ayer en Múnich un primer encuentro informal. Valls aprovechó la ocasión para garantizar que su Gobierno seguirá manteniendo una estrecha colaboración con las autoridades españolas en la lucha contra ETA y para exigir la disolución de la banda como condición indispensable antes de que las administraciones se planteen dar nuevos pasos.

El ministro francés señaló que "le corresponde al Gobierno español, y solo al Gobierno español, aportar las respuestas que considere útiles", al tiempo que subrayó que "la posición del Gobierno español es también la del francés". Agregó que la entrega de todas las armas en manos de la organización terrorista "debería ser la primera manifestación tangible por parte de ETA de su voluntad real de abandonar la violencia".

Fernández Díaz y Valls comparecieron juntos ante la prensa en el marco de la reunión que mantuvieron en la capital bávara los ministros de Interior del llamado G-6 (Alemania, España, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido). Anunciaron que la próxima semana Valls viajará a Madrid para reforzar la "ejemplar" cooperación bilateral.

El ministro francés, nacido en Barcelona, se dirigió a su homólogo en castellano, lengua que en algunos momentos cambiaron por el catalán.