Los líderes de la Unión Europea (UE) celebrarán esta noche una cumbre informal en Bruselas para sentar las bases de una estrategia de crecimiento que permita superar la crisis, pero sin relajar la política de rigor presupuestario ni incrementar el gasto público. La frágil situación del sector financiero español y la inestabilidad de Grecia serán otros dos temas dominantes.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pedirá al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, que la institución que dirige brinde su respaldo a la castigada deuda pública española en los mercados con el argumento de que España "está haciendo los deberes" de ajustes y reformas exigidos.

DEBATE ABIERTO El presidente de la UE, Herman van Rompuy, quiere un debate "sin tabús" en la cumbre sobre el futuro de la eurozona. "No es demasiado pronto para pensar en el futuro y reflexionar sobre posibles cambios más fundamentales en la unión económica y monetaria", señaló Van Rompuy en la carta de invitación a la cumbre. "La perspectiva de avanzar hacia un sistema más integrado aumentaría la confianza en el euro y en la economía europea", añadió el presidente de la UE en su misiva.

La Comisión Europea defenderá impulsar el crecimiento mediante la inversión a través del presupuesto de la UE y del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Uno de los mecanismos será el uso de unos bonos europeos para financiar grandes proyectos de infraestructuras transeuropeas de aquí a finales del 2013. La emisión de estos bonos estaría respaldada por 230 millones del presupuesto europeo del período 2012-2013 y permitiría movilizar una inversión de 4.600 millones para financiar entre 5 y 10 grandes proyectos, explicó el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. El Consejo de Ministros de la UE y el Parlamento Europeo consensuaron ayer el reglamento para poder poner en funcionamiento este proyecto piloto.

PULSO SOBRE EL GASTO La ampliación de capital del BEI en 10.000 millones de euros permitiría también ampliar la capacidad de préstamos de la institución en unos 60.000 millones, según Rehn. La Comisión Europea quiere, además, potenciar la capacidad de inversión del presupuesto europeo, pero Alemania, Gran Bretaña y los otros principales contribuyentes netos de la UE se oponen a los aumentos del gasto europeo propuestos para el 2013 y para el periodo 2014-2020. Para incrementar la capacidad de inversión de los países europeos, Rehn defendió la adopción de una tasa sobre las transacciones financieras.

El nuevo presidente francés, François Hollande, expondrá sus ideas para relanzar el crecimiento y superar la actual crisis de la deuda pública. Pero Berlín ya advirtió ayer de que Alemania mantenía su oposición frontal a la creación de eurobonos para mutualizar la deuda pública de los países de la zona euro. La Comisión Europea también reconoció que "los eurobonos no son la solución inmediata a la crisis actual", aunque Rehn defendió crear una "hoja de ruta a medio y largo plazo" que defina el nivel de integración económica y política de la eurozona que permitiría la emisión de eurobonos aceptados por todos.