Los ministros de Interior de España y Francia, Jorge Fernández Díaz y Manuel Valls, han celebrado en Madrid su primer encuentro de trabajo en el que han coincidido en el mismo objetivo: “la disolución” de la organización terrorista ETA.

Valls se comprometió a que su Gobierno no variará su actual política en relación a ETA hasta que la banda no se disuelva ni se produzca el “desarme total”. Por tanto el ministro francés descartó, como su homólogo español, cualquier movimiento de presos etarras hasta que la banda dé el paso que esperan.

Los últimos etarras detenidos

Fernández Díaz y Valls se mostraron ante la prensa muy compenetrados, hasta para esquivar las respuestas. Valls no quiso entrar en detalles, y Fernández Díaz evitó confirmar si el último detenido de ETA en Francia, Oroitz Gurruchaga era actualmente el jefe del aparato militar de ETA. El ministro vino a decir que en una estructura tan diezmada y derrotada policialmente como la de ETA, el rango que se ocupe, “tiene un valor secundario”. Pero no confirmó que lo fuera.

Tampoco se extendió mucho ante la pregunta por las diferencias con el consejero de Interior del Gobierno vasco, Rodolfo Ares, que el lunes advirtió que no le consta que ETA esté realizando labores de captación de nuevos terroristas. “Podemos tener fuentes de información distintas, pero las diferencias son de matiz”.

Material explosivo

Fernández Díaz reveló que los dos terroristas detenidos el domingo, transportaban, en el coche robado en el que circulaban, un kilo de explosivos y una botella de mercurio. “Para saberlo no hemos necesitado que los verificadores nos los contarán, nos lo han dicho las fuerzas de seguridad que son a las únicas a las que damos credibilidad”.