Directivos de diversas empresas interrogados por el juez José Castro en la instrucción del caso Nóos han desmontado la versión de Iñaki Urdangarin y del empresario catalán Joaquim Boixareu, ambos imputados en la trama. El duque de Palma declaró que pagó 30.000 euros a Boixareu por labores de mediación para captar clientes. Pero según el relato de varios testigos vinculados a empresas que fueron mencionadas por el propio Boixareu para justificar el ingreso, el empresario no medió en ninguno de sus proyectos. Algunos directivos aseguraron que ni siquiera conocían a Boixareu.

El industrial del sector del acero inyectó posteriormente esos 30.000 euros en la tercera entidad sin ánimo de lucro de Urdangarin y Diego Torres, la Fundación Cultura, Deporte e Integración Social. Anticorrupción cree que todo fue un paripé, que Boixareu no prestó ningún servicio y recibió los 30.000 euros de Nóos con el único propósito de activar la nueva fundación, que más tarde adquirió De Goes Center, la empresa presuntamente empleada para evadir capitales.

Jaume Puig Sans, director de Seat Sport, declaró que no conoce a Boixareu. Según expuso ante el juez, trató directamente con el Instituto Nóos, cuyo contacto le fue facilitado por Esade cuando quiso evaluar el impacto publicitario de la Super Copa Seat León. Ricardo Brossa Benaque, directivo de Promociones Habitat, ni conoce a Boixareu ni su empresa ha tenido relaciones con Nóos, según testificó.

RISAS EN LA SALA Por el contrario, Josep Maria Pujol, presidente de Ficosa, admitió su relación con Boixareu, pero aseguró que este jamás le trasladó sugerencia alguna. En su declaración, Pujol se refirió al enfado de su esposa por haberse visto "involucrado en esto sin comerlo ni beberlo". El juez le precisó que se había visto obligado a pedir su declaración porque el imputado mencionó su empresa. "Pues le voy a dar una patada", replicó el testigo, provocando risas en la sala.

Santiago Mercadé, representante de Layetana Inmobiliaria, declaró también que conoce al empresario pero que nunca medió en sus iniciativas. Por la vecindad de sus oficinas, Urdangarin y Torres insistieron a Mercadé para que acudiera al Valencia Summit. Acudió al del 2006, aunque la fundación ni le pagó ni asumió sus gastos. Alfonso López Tello, de Price Waterhouse Coopers, tampoco conoce a Boixareu y, aunque su firma respaldó el Valencia Summit "para tener buenas relaciones con la Administración", no recuerda la mediación del industrial.

Otro pago en entredicho es el de 300.000 euros que recibió Urdangarin del empresario Domingo Díaz de Mera, quien negó ante el juez que fuera por labores de asesoría, como sostuvo el marido de la infanta Cristina. Se-gún dijo, obedece a los réditos de una operación bursátil de alto rendimiento, como adelantó este diario. Sin poner un euro, simplemente compartiendo el riesgo de un préstamo bancario, Urdangarin ganó 300.000 euros.

DESGRAVACIONES FISCALES En cuanto al testimonio de Julita Cuquerella, asistente del yerno del Rey, el juez le advirtió de que el cargo de viajes de los duques de Palma y sus hijos a las cuentas de Aizoon generaba desgravaciones fiscales inapropiadas. "El señor Urdangarin me daría esas instrucciones o yo así lo consideré", alegó Cuquerella.