Una parte de su partido le reclama a Alfredo Pérez Rubalcaba que ejerza una oposición más contundente. Los más próximos al líder del PSOE dicen que es una protesta sin recorrido, puramente personal, por parte de dirigentes como Carme Chacón, que aprovechan la coyuntura para hacer, de forma "oportunista", oposición de la oposición. Pero quienes se quejan de la actitud del secretario general dicen que no, que para nada, que lo que ocurrió el martes en la reunión a puerta cerrada del grupo parlamentario, cuando la exministra de Defensa y otros dirigentes --Odón Elorza, Rosa Aguilar, Tomás Gómez...-- abogaron porque el PSOE pidiera una comisión de investigación sobre Bankia, es un síntoma de una actitud transversal, que nada tiene que ver con las luchas de poder entre Rubalcaba y Chacón. En cualquier caso, un día después del intenso encuentro de los diputados y senadores socialistas, el líder dijo que pensaba seguir con su oposición "responsable".

"Es la oposición que hay que hacer y es la que voy a hacer. Me remito a esta mañana", dijo Rubalcaba. "Esta mañana" es la sesión de control de ayer, en la que el líder del PSOE volvió a mostrar su pulsión pactista con Mariano Rajoy --se emplazaron a acordar un plan de crecimiento ante la Unión Europea--, pero también le echó en cara al presidente del Gobierno su veto a las comparecencias sobre Bankia.

DIFÍCIL EQUILIBRIO El PSOE, que continúa negociando con el Gobierno su apoyo o rechazo a la nueva reforma del sector financiero, que llega hoy al Congreso, está obligado a llevar a cabo complejos equilibrios. Fuentes cercanas al secretario general socialista explicaron que, con España al borde del precipicio, cualquier modelo de relación con el Ejecutivo será inevitablemente criticado. Rubalcaba insiste en que sabe lo que hace.