Tal vez es por coquetería, pero Felipe González no pierde ocasión de recordar que tiene 70 años y que ya hace 16 que salió del Gobierno. Tres lustros en los que no ha dejado de preocuparse por lo que ocurre en España, en Europa y en el mundo. Ahora, con la crisis, más que nunca.

--¿Qué piensa cuando oye a Artur Mas decir que su sucesor gobernará una Cataluña independiente?

--Respeto su opinión, pero creo que este desafío hay que resolverlo mediante el diálogo, porque no va a ser una decisión unilateral de ninguna manera. Oigo eso del derecho a decidir, que no hay ningún problema para que Cataluña se incorpore como Estado en Europa... No es una visión realista, no hay ningún dato que la sustente. Incluso en este proceso de polarización y de tensión electoral en que estamos, es muy necesario el diálogo para afrontar una crisis que ahora parece que no existe en Cataluña pero que existe en todas partes, en España y en Europa.

--Una decisión unilateral, ¿adónde nos llevaría?

--No llevaría a nada. Mas es y será el primer representante del Estado en Cataluña y no puede decir que con la legalidad o sin la legalidad se harán no sé qué cosas...

--Pero lo dice.

--Es un proceso erróneo e inviable. Como presidente de la Generalitat no puede convocar un acto sin fundamentación legal. La democracia no es solo que haya una mayoría para tomar una decisión, sino que se respeten las normas establecidas. Si no es así, la decisión será mayoritaria pero no será legítima.

--¿Se podría reformar la Constitución y buscar una salida como en Quebec o Escocia?

--Como posible, todo es posible. El problema es que no hay ningún país que tenga vocación de autodestruirse.

--Pero hay un elevado número de catalanes que quiere la independencia y el principal partido les apoya. ¿Cómo se reconduce esa situación?

--Mi idea es que eso hay que hablarlo, que todo es posible, que el derecho a decidir no es discutible, pero que pertenece a todos los ciudadanos españoles decidir lo que va a ser el destino común. ¿Eso se puede cambiar? Claro, pero con las reglas que hay, no pasando por encima.

--Habla de un diálogo entre todos, pero no parece que el PP, por ejemplo, esté en ello.

--Las posiciones se están polarizando cada día más entre el nacionalismo catalán y el nacionalismo español. Yo no estoy ni en un movimiento separatista ni en un movimiento separador. Tengo un sentimiento de afecto con Cataluña, que siempre me ha sido muy próxima. A mí el sentimiento de pertenencia no me preocupa. Me preocupa que una parte de la dinámica no sea por sentimiento de pertenencia sino por las mismas razones de la Liga Norte.

--¿Ricos versus pobres?

--Eso es, que se mezcle con un debate tan dramático como el de la crisis que pasamos todos. Otro problema es si están o no bien hechas las cuentas de financiación y los esquemas de solidaridad. Cuando se revisan esos factores hay margen de entendimiento siempre. Hay que reconfigurar nuestro modelo, respetando la Constitución y reformando lo que haya que reformar, para federalizar España dentro de una federalización que también tocará a Europa.

--Veo que vuelve al federalismo como solución.

--Lo tengo escrito. El paso razonable es el modelo federal con las asimetrías propias de las singularidades que componen la realidad conjunta de España. Este es un momento para reflexionar sobre las grandes decisiones que tomamos hace 35 años, para ver cómo salir de la crisis económica, social, institucional y territorial en la que estamos, reconfigurando el Estado, viendo cómo jugar nuestro papel en ese proceso de federalización de la política económica, fiscal y bancaria en Europa.

--Usted tiene una buena relación con Jordi Pujol y ha negociado durante años con él. ¿Reconoce al Pujol independentista de hoy?

--No es que no lo reconozca, es que creo que tenemos que hablar, como hemos hablado durante tantos años, en privado y en público. Porque creo que el diálogo nos va a llevar a las decisiones razonables.

--¿Cómo explica la debilidad actual del PSC, que ha sido fundamental para la cohesión social catalana?

--Lo ha sido y lo volverá a ser. Estamos en un mal momento del Partido Socialista en general y del PSC en particular, por muchísimas razones. Pero tengo la perspectiva histórica de que se recompondrá y será la única alternativa razonable de izquierdas, con identidad catalanista, para un gobierno conservador.

--¿Usted qué les recomienda a sus compañeros?

--El PSOE tiene que volver a plantearse que se necesita un proyecto capaz de dar una respuesta a los ciudadanos sobre la triple o cuádruple crisis que se está viviendo en España. Que la gente vea que hay un partido que no está dispuesto a aceptar que se rompan los fundamentos de la cohesión social que pusimos en marcha. Porque con la excusa de la crisis los gobiernos conservadores en Madrid y en Barcelona están aprovechando para romper los fundamentos básicos de la cohesión social.

--Rajoy dice que no hay alternativa.

--Claro que hay un modelo alternativo. Lo practica Obama. Estoy a favor de la austeridad, pero no de una austeridad que nos mate.