"Lo suyo es el odio, literalmente. El odio", le espetó la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, a la bancada de Vox en el Congreso después de que el portavoz parlamentario ultra, Iván Espinosa de los Monteros, insistiera en criminalizar desde la Cámara baja a los menores extranjeros no acompañados (menas). El choque se produjo después de que el pasado martes la formación de extrema derecha colgara un cartel en la parada de metro de Sol, en el centro de la capital, criticando el gasto que supone mantener a estos menores. Y ese choque solo era el arranque de una cascada de reproches del Ejecutivo hacia la campaña de la extrema derecha. Varios ministros salieron en tromba contra ella y un hilo unía todas las declaraciones: es "repugnante".

En concreto, la propaganda del partido ultra para las elecciones madrileñas del 4-M incluye un mensajes en el que se puede leer 'Un mena, 4.700 euros al mes. Tu abuela, 426 euros de pensión/mes', junto al logo de Vox y su lema de campaña 'Protege Madrid'. En el mismo cartel se ve la imagen de dos personas, una mujer de avanzada edad y, en otro, un hombre encapuchado y enmascarado con tez oscura. Espinosa de los Monteros recalcó este miércoles estos datos. "Sí hay dinero para mantener a menas en toda España...", le reprochó a la vicepresidenta primera tras denunciar la situación económica. Ocurrió en la sesión de control al Gobierno, en la que estaba ausente Pedro Sánchez por la celebración de la cumbre iberoamericana en Andorra.

"Lo que han hecho ustedes con esos carteles, señalando a esos niños y niñas, se llama inhumanidad, odio. Ustedes no deberían caber en la política de este país", le respondió Calvo. A renglón seguido, la dirigente socialista recalcó que los ciudadanos españoles "son hombres y mujeres con compasión, con solidaridad, con capacidad de entender los problemas humanos". "Le debería dar a ustedes mucha vergüenza", concluyó la vicepresidenta.

Tenso 'rifirrafe' en el Congreso entre Espinosa, Calvo y Calviño por el cartel de los 'menas' Agencia ATLAS | Foto: EFE

Discurso "racista"

La discusión aún continuó en el pleno con la siguiente pregunta, también formulada por Espinosa de los Monteros, en este caso a la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño. Por "compasión" Vox no estaría "trayendo" a esos menores, para no "someterles" a ese "riesgo", dijo, para seguir afeando al Ejecutivo la "pérdida de peso" de España en el exterior. "España es uno de los países más respetados y queridos de la comunidad internacional", le replicó primero Calviño. 

"Lo que han hecho ustedes con esos carteles se llama inhumanidad, odio. No deberían caber en la política de este país"

Carmen Calvo - Vicepresidenta del Gobierno

No solo eso. España, siguió, es reconocida por su "calidad democrática, calidad de vida y prosperidad, por su historia democrática y por los derechos humanos, mal que le pese". Calviño, como había hecho Calvo, contrapuso entonces la imagen de España que proyecta Vox con la que dibuja el Gobierno: España es una sociedad "progresista, feminista, abierta, acogedora y solidaria", y si algo la "caracteriza" es "el amor por los niños". Ahí enganchaba la vicepresidenta con la pregunta anterior de Espinosa de los Monteros. Porque la formación ultraderechista, remató, mantiene un "discurso repugnante", "machista, xenófobo, homófobo, racista". La España "que madruga" -el eslogan que solía utilizar Vox para referirse a las clases obreras a las que intenta apelar-, aseguró, es "positiva, resistente", y seguirá siendo uno de los países "más respetados y queridos del mundo".

En el pleno, también continuaron la línea discursiva de Calvo y Calviño la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, y el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. "Sería bueno que Vox tenga en cuenta que España es solidaria y que lo tengan en cuenta con las cosas que hacen, que representan lo peor", apuntaló la ministra de Trabajo frente a la diputada ultraderechista Macarena Olona. "Vamos a seguir defendiendo a los vulnerables, vamos a estar ojo avizor para que a esos menores no acompañados, para que esas personas por diversidad de género, orientación sexual, ideológica, religiosa o de cualquier índole no sean señalados de modo algunos por fascistas como ustedes", advirtió Marlaska en respuesta al parlamentario de Vox Ignacio Gil Lázaro.

Denuncias ante la Justicia

A última hora del pasado martes, la Fiscalía de Madrid abrió diligencia de oficio para investigar si el cartel podría suponer un presunto delito de odio contra los menores extranjeros no acompañados. Además, Más Madrid, Unidas Podemos y el Gobierno de coalición, a través de los ministerios de Igualdad y de Derechos Sociales, presentaron denuncias contra la campaña de Vox. Por otro lado, Renfe anunció que solicitará retirar los carteles si la Junta Electoral u otro organismo competente considera que la campaña publicitaria es contraria a derecho o incurre en delito.

"Es un ataque que no solo es racista, sino hacia los niños y las niñas más vulnerables de nuestro país, que son aquellos que migran solos, que muchas veces en el tránsito migratorio sufren terribles violencias y que cuando llegan aquí son acogidos en condiciones que no siempre cumplen todas las garantías", señaló este miércoles la titular de Derechos Sociales, Ione Belarra, tras dar cuenta de la denuncia que presentaron ante la Fiscalía. Irene Montero, responsable de la cartera de Igualdad, subrayó que "el odio, la xenofobia, la intolerancia, el racismo no tienen cabida en España".

Igual de contundentes fueron los ministros socialistas. La titular de Educación, Isabel Celaá, dijo sentir "repugnancia y vergüenza" ante la campaña de Vox. "Me parece de una deshumanización subrayable, todo el cartel es mentira y mentira son las imágenes", señaló. Y recordó que esos menores son "personas vulnerables, niños y niñas que vienen en condiciones extremas y extenuantes" y la "obligación" de España, "como país civilizado y humanizado" es "protegerles y educarlos. Para la ministra de Defensa, Margarita Robles, la propaganda ultra es una "vergüenza", una campaña que está "fuera de los estándares mínimos de cualquier democracia".

"Hay algunos a los que les sale lo que llevan dentro, el totalitarismo y la censura", replicó el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, tras la salva de críticas recibidas. "Les molesta que un partido explique a los madrileños lo que otros quieren ocultar, como la falta de seguridad en los barrios", añadió en el patio de la Cámara baja.

Ayuso: Vox no es de ultraderecha "en algunas cuestiones"

También el PP descalificó la propaganda de Vox, pero con términos menos duros. Pablo Casado lo llamó "publicidad engañosa", y tachó de "irresponsable" enfrentar "a los ciudadanos, sobre todo por un tema que en Madrid representa a 260 personas". El jefe de los populares no se privó, no obstante, de cargar contra el Gobierno por provocar "efecto llamada" con su política migratoria. Por su parte, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, aseguró en la SER que está "en contra" del cartel de Vox, porque en la región solo hay 269 menores extranjeros tutelados en una población de siete millones. Así que ella, dijo, no comparte "este debate" con el partido de Santiago Abascal ni el pin parental, y apostilló que "no es competencia" del Ejecutivo autonómico resolver el problema de los niños extranjeros llegados a España. Claro que para Ayuso Vox no es de ultraderecha "en algunas cuestiones". Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, definió el cartel de la extrema derecha como "populismo puro".

Los reproches arrancaron pocas horas después de que se colgaran los carteles de Vox en la céntrica plaza de metro de Sol. El PSOE, Unidas Podemos, Cs y Más Madrid criticaron ferozmente la propaganda del partido ultra. El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, denunció el "deterioro de la convivencia" que está provocando Vox y tachó al partido de extrema derecha de "fascista" y de "practicar la violencia": "Porque así fue el fascismo, contraponer unos a otros, por su raza, su cultura, y lo están haciendo sin complejos". Así, anunció que intentaría retirar la cartelería. "Que vaya y que los quite, que le hace falta un poco de ejercicio", fue la faltosa respuesta de Abascal.

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El candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias coincidió también en calificar a Vox de "fascista". "No podemos permitir que estos criminales gobiernen en Madrid. Vamos a denunciar su propaganda nazi a la Junta Electoral. El 4 de mayo nos lo jugamos todo. Hay que plantar cara. Que nadie se quede en casa", sentenció en Twitter.