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Cataluña

El Govern intenta salvar los presupuestos con los 'comuns' tras el veto de la CUP

Los anticapitalistas mantienen la enmienda a la totalidad de las cuentas pese a la última oferta de la Generalitat

Jéssica Albiach y Pere Aragonès, en el Parlament.

El plan b se impone al plan a. El portazo de la CUP a los presupuestos del Govern, deja a los ‘comuns’ en el asiento del socio preferente. Los anticapitalistas ratificaron este sábado su enmienda a la totalidad y rompieron, de facto, la negociación. La única vía posible para salvar el primer trámite de las cuentas en el hemiciclo este lunes pasa por los morados, ya que el PSC sigue fuera de los planes del Executiu, por lo que durante este domingo se intensificarán las reuniones para llegar a un acuerdo.

Los anticapitalistas se mantuvieron en lo dicho pese a la última oferta del Govern y la coordinadora abierta parlamentaria -con representación de todas las organizaciones de la candidatura cupera-, reunida en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), ratificó la enmienda, dando por válida la votación de las bases del pasado lunes ante los "insuficientes" avances del Govern a lo largo de la semana. Las bases decidieron entonces con un 63% vetar las cuentas sin que esto supusiera interrumpir las negociaciones, un extremo que compartió un 68%. Hasta un 95% valoró entonces que lo que había sobre la mesa era insuficiente para facilitarlas. 

"El rumbo de la legislatura no responde a un viraje crítico hacia la izquierda ni a la defensa de los derechos sociales y democráticos"

Eulàlia Reguant

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La diputada Eulàlia Reguant justificó el posicionamiento ante el "suspenso" del 'president' Pere Aragonès en el cumplimiento del pacto de investidura y volvió a exigir un referéndum. La última oferta del Govern contemplaba la creación de un grupo de trabajo para "el nuevo embate al Estado en forma de referéndum" -que echaría a andar a principios del 2022 a seis bandas, partidos y entidades-, acotaba a “la primera mitad del 2023” la evaluación de la mesa de diálogo, elevaba la partida para vivienda hasta los 1.000 millones de euros en función de los ingresos y preveía el despliegue de los impuestos previstos en la ley de cambio climático, empezando por los cruceros en 2022 y por el de actividades económicas que generan gases de efecto invernadero en 2023. No incluía novedades en cuanto a macroproyectos ni en materia fiscal. Fuentes del partido lamentaron haber entrado en el terreno de "renegociar el acuerdo de investidura" que, para la CUP, ya nacía "insuficiente" tras las elecciones del 14-F.

Sin mayoría independentista

El veto de la CUP arreció los primeros roces entre los socios en el Govern, y es que la posconvergencia es reacia a pactar con los 'comuns' y los republicanos a hacer lo propio con el PSC.

El secretario general de Junts, Jordi Sànchez, elevó el tono contra Esquerra -a cuenta de los otros presupuestos, los generales del Estado- por “regalar sus votos al PSOE” para que continúe en Moncloa y dijo que en sus filas ya conocen cuál es la “herencia del tripartito y quién la hizo”, desdeñando que se empuñe el término de ‘sociovergencia’ desde ERC y la CUP.

Eso sí, dejó claro que, pese al choque en Madrid , la alianza en Cataluña sigue viva: “Que nadie tenga sueños húmedos de votar o abstenerse en los presupuestos pensando que deshará la mayoría independentista”, dijo en referencia a Salvador Illa, pero también a Jéssica Albiach, que poco antes había defendido la enmienda a la totalidad de las cuentas como un símbolo de que su partido “no ha venido a ser comparsa” de mayorías "del pasado" que consideran obsoletas. Haciendo valer su peso, tras el giro de guion, Albiach tendió la mano de nuevo para seguir negociando, pero lo hizo parafraseando el ‘o presupuestos o presupuestos’ del 'conseller' de Economia, Jaume Giró –que, a su vez, emulaba al ‘o referéndum o referéndum’ del ‘expresident’ Carles Puigdemont- con un “o transformación o transformación”. “No nos resignamos, pero nada de cheques en blanco”, remachó en el cónclave del partido celebrado en Barcelona.

La ejecutiva de Esquerra, reunida de urgencia por la tarde, se conjuró para pactar unos presupuestos "explorando al máximo" las conversaciones con los 'comuns', sin que esto anule su voluntad de seguir trabajando desde la unidad independentista.

Las condiciones de los 'comuns'

Los morados, que este domingo escenificarán su renovación y su alianza con el incipiente proyecto de Yolanda Díaz, esperan que el Govern satisfaga sus peticiones para justificar la retirada de la enmienda, y, a la vez, procurar que ERC retire la suya en el Ayuntamiento de Barcelona.

Proponen multiplicar la inversión en la red ferroviaria para llegar hasta los 600 millones en cuatro años poniendo en funcionamiento nuevas líneas de trenes en el Camp de Tarragona, el Bages y la Costa Brava, además de promover el servicio de Rodalies en Lleida. Además, piden ampliar la T-Jove hasta los 30 años y la T-16 hasta las seis zonas con la misma inversión. Por otro lado, piden una inversión de 1.500 millones de euros en cinco años para "crear espacios verdes en los barrios, rehabilitar edificios y construir nuevos equipamientos", prestar mayor atención a la salud mental, unos 300 millones de euros para un dentista público. En cuanto al Hard Rock y a los Juegos Olímpicos de Invierno, quieren que el Govern se eche atrás y apueste por un cambio de modelo productivo más sostenible.

Sabedores de que sus ocho diputados son imprescindibles para que el proyecto no decaiga y vuelva a la mesa del Consell Executiu –impidiendo entonces que estén en marcha en la inauguración del 2022-, siguen a la espera de una oferta del Govern.

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