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Crisis total en el PP

La alianza de Feijóo y Ayuso acorrala a un Casado que se resiste a dimitir

El líder del PP convoca a la junta directiva nacional el lunes, donde se medirá con la presidenta de Madrid y el de la Xunta

Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, con Pablo Casado, en una imagen de archivo. EFE

Pablo Casado ha querido ganar una semana. El líder del PP cree que tiene derecho a intentar aguantar las presiones de barones destacados de su partido, y también de algunos medios de comunicación, y este lunes rechazó dar un paso atrás. Casado estuvo reunido durante siete horas con el comité de dirección, un núcleo duro de una docena de personas, y acordaron que el próximo lunes se celebrará una junta directiva nacional de la que saldrá “una fecha para el congreso”. Según fuentes de ese comité, se trata del congreso ordinario, que tocaría en julio, y no del extraordinario, que Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso esperan que se celebre cuanto antes. Según los estatutos, podría realizarse en mes y medio después de convocarlo.

Casado pierde apoyos por días. Este lunes tuvo que ver a varios miembros de su núcleo duro censurando el papel de Teodoro García Egea, su secretario general, y reclamando que se abriera la puerta ya a un congreso de manera urgente. Pero, si la unidad en su primer círculo ya no es tal, fuera, entre los barones, está viendo cómo su antigua amiga, Ayuso, ha tejido una alianza inesperada con Feijóo para apremiarle a que deje la presidencia y facilite el relevo cuanto antes. Ese acuerdo entre ambos dirigentes, avanzado por El Periódico de Catalunya, diario del mismo grupo, Prensa Ibérica, que este periódico, se conoció a mediodía, mientras en Génova el líder de los populares estaba reunido con su comité de dirección analizando las posibles salidas para resistir al envite.

El entendimiento entre el barón con más autoridad interna y la política con más tirón entre los votantes populares es ahora el principal problema de Casado. Entre los dos pueden intentar conseguir, utilizando los cauces de los estatutos, que la próxima semana se debata y se vote la convocatoria de un congreso extraordinario. En principio la junta directiva iba a ser el lunes, pero es el Día de Andalucía y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, solicitó cambiarlo. Probablemente será el martes.

Si quieren, pueden introducir en los próximos días ese punto en el orden del día, reuniendo firmas de los miembros de la junta directiva nacional (unos 400, entre diputados, senadores, presidentes autonómicos, de Diputación y alcaldes de más de 50.000 habitantes). Necesitan el apoyo de la mitad más uno para que se pueda hablar de ese asunto en el cónclave. Después, para convocar ya el congreso urgente se requerirían el 66% de los respaldos.

Las llamadas al presidente de la Xunta

A Feijóo lo secundan Juanma Moreno (Andalucía) y también Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), además de hasta “11 presidentes regionales” que estos días consultaron a los dos primeros qué se podía hacer para frenar el “descalabro” del PP. Según fuentes conocedoras de las múltiples llamadas que está recibiendo, El político gallego no se ve solo empujado por parte de su propio partido a dar esta batalla. Estos días también ha recibido numerosas peticiones de empresarios de toda España para que se anime a convertirse en el jefe de filas de los populares. Para que esta vez no se quede en amago, como en 2018. El entendimiento entre Casado y las diferentes patronales ha sido muy poco fluido, con el desencuentro total en el último tramo al no apoyar el PP la reforma laboral pactada entre la CEOE, los sindicatos y el Gobierno.

El jefe de los populares se comprometió con su comité de dirección a salir del cónclave del próximo lunes con "una fecha de congreso"

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La actual dirección ya no controla el poder territorial, avisan fuentes de los equipos de Moreno y Mañueco, porque la actuación de Casado ante Ayuso “ha desorientado a cargos intermedios y a las bases” y hay una petición de cambio de rumbo. Sin embargo, algunos de los críticos consideran que esta estrategia del presidente del PP demuestra que quiere “aguantar hasta el final” y “quiere morir matando”.

Conversaciones el domingo

El sábado por la tarde, los barones no tenían claro cuál era el plan de Ayuso. No sabían si, tras el furibundo choque con Casado, estaba dispuesta a dar la batalla contra él y trataría de liderar el PP. El presidente de los conservadores acababa de claudicar al anunciar que el partido cerraría el expediente que le había abierto dos días antes por sospechas de corrupción. La cesión del jefe de los populares daba tal poder a la dirigente madrileña que Feijóo y Moreno no sabían cómo querría aprovecharlo.

Veinticuatro horas después, Feijóo ya conoció de la propia Ayuso que sus aspiraciones, al menos por ahora, están en Madrid. La jefa del Ejecutivo madrileño envió el mensaje claro a los barones críticos de que ella no se presentará al congreso que se convoque. 

La dirigente les subrayó sus tres objetivos en estos momentos: limpiar su imagen por las comisiones que ha cobrado su hermano gracias a contratos con la Comunidad, “ganar las elecciones autonómicas del 2023” y ser presidenta del PP de Madrid, un cargo que Casado no quería que asumiera y que es el origen de la implosión del partido.

La dirigente madrileña adelantó el domingo al jefe del Ejecutivo gallego que ella no se presentará al futuro congreso para liderar el partido

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El entendimiento entre la presidenta madrileña y el líder de la Xunta fue tal que incluso acordaron hacer declaraciones el lunes casi a la misma hora para reclamar a Casado que tomara decisiones cuanto antes. Uno, en Ourense, y, otra, en Boadilla del Monte, dejaron claro que Casado tiene que soltar las riendas del partido y ceder el testigo. Si no, utilizarán los cauces que marcan los estatutos para tumbarle. En sus declaraciones ante la prensa, el barón gallego advirtió al líder del PP de que no logró resolver la crisis "en el primer tiempo" (el viernes) y le conminó a que lo hiciera "en el segundo y definitivo" (este lunes).

El tren de Feijóo

El paso al lado de Ayuso, avanzándole a Feijóo que no se presentará a las primarias, deja vía libre al barón por antonomasia, al presidente de las mayorías absolutas, al líder que dejó pasar el tren en 2018, después de la moción de censura a Mariano Rajoy, y al que ahora todos vuelven a mirar.

Un barón que ha hablado con él estos días explica que Feijóo ha echado cuentas: tiene 60 años, en Galicia ha cumplido su compromiso y es consciente de que este tren ya no volverá a pasar más. Es ahora o nunca.

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