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El Periódico Mediterráneo

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'Sumar' arranca el 8 de julio

El proyecto de Díaz nace herido tras el 19-J y la imputación de Oltra

Por Andalucía, la candidatura amadrinada por la vicepresidenta, fracasa y obtiene solo 5 diputados

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en foto de archivo Joaquin Corchero - Europa Press

Liderar un espacio político y amadrinar a una candidata casa mal con desvincularse después de los resultados electorales obtenidos, aunque estos supongan un duro batacazo para tus planes futuros. En esta situación se encuentra Yolanda Díaz tras las malas cifras que obtuvo Por Andalucía -la coalición de Podemos, IU, Más País y otros tres partidos- este domingo y a menos de 20 días de lanzar 'Sumar'. Los tan solo cinco diputados que han logrado en el Parlamento andaluz son ya una muesca en su proceso de escucha que, además, se ve amenazado por la reciente imputación de Mónica Oltra por el presunto encubrimiento de los abusos de su exmarido a una menor tutelada.

El entorno de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo no se ha cansado de rechazar la idea de que las elecciones andaluzas fueron un primer paso en la confrontación del frente amplio que plantea. Tras conocerse los resultados de Por Andalucía, la propia Díaz publicó un mensaje en redes sociales admitiendo que era "una noche difícil para las personas progresistas", pero no mencionó en ningún momento a la candidatura de Inma Nieto que, desde el principio, respaldó. "Necesitamos abrir un nuevo tiempo que mire al futuro", continuaba la vicepresidenta, en relación a Sumar y desmarcándose de lo ocurrido.

Pero la realidad es otra. Al contrario de su escasa participación en las elecciones de Castilla y León -solo acudió a un acto-, la ministra de Trabajo se ha volcado en Andalucía. Intervino en las conflictivas negociaciones iniciales entre Podemos, IU y Más País, que se cerraron 'in extremis', con errores administrativos y aireando, una vez más, los conflicto internos. Su intervención llegó hasta el punto de señalar a Nieto como la candidata. Y ya en campaña, Díaz participó en tres actos multitudinarios -con Ione Belarra e Íñigo Errejón- y arropó en todo momento a la cabeza de lista.

Las primeras dudas

Ahora, los resultados de Por Andalucía -5 escaños, cuando en 2018 lograron 17 con Adelanta Andalucía- resultan un mal abono con el que empezar a sembrar el proceso de escucha que arrancará el próximo 8 de julio en Madrid, coincidiendo con la celebración de la fiesta del Orgullo LGTBI. Además, siembran ciertas dudas sobre el futuro del proyecto. A priori, el tirón de la vicepresidenta segunda resulta indudable. Al menos, en términos de popularidad. La alta asistencia a los actos de Díaz hicieron que, por unos momentos, en la dirección de Por Andalucía imaginaran unos resultados electorales mejores de los esperados.

No fue así. La pregunta, por tanto, es si el aparente éxito de Díaz se puede transformar en votos en las urnas. Por lo pronto, la coalición de Podemos, IU y Más País no ha logrado capitalizar en Andalucía la presencia de los morados en el Gobierno y la ministra de Trabajo tampoco ha conseguido ser el revulsivo necesario para reactivar a los votantes de la izquierda.

Las divisiones internas

El transcurso de la campaña también muestra la fragilidad de las alianzas que Díaz pretende lograr. Aunque el proceso de escucha no va de partidos, como repite en cada ocasión que se le pregunta, la intención de la vicepresidenta es aunar a todas las formaciones a la izquierda del PSOE y superar los márgenes de Unidas Podemos. Ante las malas perspectivas en las urnas, Díaz; la secretaria general de Podemos, Ione Belarra; el líder de Más País, Íñigo Errejón, y hasta el exlíder de los morados Pablo Iglesias se vieron obligados a ofrecer una imagen de reconciliación.

Está por ver si los resultados que han arrojado las urnas permiten mantener esta, aparente y pública, buena sintonía. Por lo pronto, hay acusaciones cruzadas de baja intensidad sobre el mal funcionamiento de la campaña electoral y sobre quién debería recaer la responsabilidad.

Las cuestiones judiciales

El batacazo en Andalucía se suma a otro de las incomodidades que le surgió a Díaz la pasada semana. La vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, fue imputada por el presunto encubrimiento de los abusos de su exmarido a una menor tutelada. Se trata de un asunto peliagudo que podría salpicar a la propia Díaz que desde hace meses ha mostrado su sintonía con la dirigente de Compromís en varios actos. "Es el comienzo de algo maravilloso", dijo la ministra de Trabajo en el primer encuentro que compartió con Oltra, quien está llamada a formar parte del proyecto de Díaz.

Y no es la única. Díaz también ha dejado claro que quiere "sumar" a la alcaldesa de Barcelona y coordinadora general de Catalunya en Comú, Ada Colau, a su futura plataforma. Aunque menos sonada, sobre la edil barcelonesa también pesa una imputación por los presuntos delitos de coacciones y prevaricación. Todo esto podría manchar el arranque de 'Sumar'.

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