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El Periódico Mediterráneo

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Política

ERC aprieta pero no ahoga al Gobierno en el Congreso

Los apoyos de los republicanos a las leyes del Ejecutivo ha ido menguando durante la legislatura, pero se mantiene por encima del 50%

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, en la Moncloa. EFE

El nuevo curso empieza como acabó el anterior, con Pedro Sánchez logrando el apoyo del bloque que le aseguró la investidura hace ya casi tres años para sacar adelante tres decretos -entre ellos, su proyecto estrella de medidas de ahorro energético- y tres importantes leyes de la legislatura. “El Gobierno se equivoca si da por hecho el voto afirmativo de ERC, la experiencia nos avala”, decía el portavoz de los republicanos, Gabriel Rufián, apenas unas horas antes del arranque del Pleno. Y lo cierto es que el apoyo de su partido al gobierno no ha estado siempre asegurado: enquistado está su ‘no’ a una reforma laboral que solo salió adelante gracias al error del diputado del PP Alberto Casero.

Fue ERC quien hizo caer al Gobierno que salió de la moción de censura tumbando los presupuestos en 2019, pero también quien permitió junto con Bildu que Sánchez sacara adelante su investidura tras pactar una coalición con Unidas Podemos. Los independentistas catalanes optaron por la abstención, toda una declaración de intenciones de lo que sería la legislatura: ERC aprieta, pero no ahoga… aunque ha estado cerca de hacerlo.

Esquerra ha votado a favor de 60 de los 86 decretos ley que el Gobierno ha llevado a la Cámara Baja, casi el 70%. Además, han optado por la abstención en otros 16, el 18,6%, y solo han votado en contra de una decena, el 11,6%. En cuanto a los proyectos de ley, tan solo se han opuesto al 7,9%. Pero algunos de esos ‘noes’ han escocido.

La revalorización de las pensiones, la subida del sueldo de los funcionarios o la derogación del despido procedente por bajas médicas estrenaron la legislatura con la unidad del bloque progresista. La irrupción de la pandemia trajo también las prórrogas del estado de alarma, un examen que se le fue haciendo al Gobierno cada vez más difícil. ERC fue de las pocas fuerzas políticas que se instaló en la abstención desde el principio. En la cuarta prórroga, ya en mayo, cambió a un voto en contra que mantuvo en la quinta, pese a las intensas negociaciones. Y para la sexta y última, Sánchez cerró un acuerdo para que volvieran a la abstención, asegurando así que saliera adelante. ERC sí votó a favor cuando, a finales de año, el presidente llevó otra prórroga, esta vez de seis meses, a un nuevo estado de alarma.

La campaña catalana

La primera derrota del Gobierno llegó en septiembre de 2020 con el decreto de las entidades locales. ERC votó en contra de su convalidación, aunque de poco habrían servido sus 13 diputados: una mayoría de 200 votos derogó la norma sobre los remanentes de los ayuntamientos. En el gran examen político, el de los presupuestos, Sánchez contó con el sí de ERC y salieron adelante. También otros 11 proyectos de ley del Gobierno -la ley de Educación o el impuesto a las transacciones financieras- vieron la luz gracias al apoyo (en siete de ellos) o la abstención (en dos) de los republicanos.

La reforma laboral y el reparto de los fondos europeos son la mancha en el expediente de un socio que sólo suele votar en contra cuando salen las cuentas

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Pero a inicios de 2021, Cataluña entró en campaña electoral y ERC arrancó el año recordando al Gobierno lo valiosos que son sus escaños: votó en contra del decreto de reparto de los fondos europeos, crucial para el Ejecutivo. Pese al apoyo de Bildu y PNV, el texto logró salvarse por la abstención de Vox.

La ley que garantiza el poder adquisitivo de las pensiones y las cuentas de 2021 volvieron a salir gracias al bloque de la investidura, con el voto a favor de ERC, que sin embargo se opuso a la ley de la cadena alimentaria y dos decretos que transponían directivas europeas sobre blanqueo de capitales y derechos de autor que tenían garantizada su aprobación. 

La reforma laboral, la mancha

Si hay una votación que ha hecho peligrar la legislatura ha sido la de la reforma laboral. Tanto ERC como Bildu se sumaron al ‘no’ de la derecha y, aunque el Gobierno parecía tener asegurado el resultado por la mínima, dos diputados de UPN saltándose la disciplina de voto estuvieron a punto de hacer caer una de las principales apuestas del Ejecutivo. La reforma se salvó por un error del PP que valía una legislatura: el enfado de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, fue monumental: “Estuvimos a piques de que la reforma laboral decayese. Ellos decían que no estaba en peligro la norma y eso no era verdad. Con las cosas de comer no se juega”. Rufián insistía en que “ERC jamás se va a mover bajo amenaza”. 

En el primer año de la legislatura, 2020, ERC votó a favor de 3 de cada 4 iniciativas legislativas del gobierno: el 75% de sus proyectos de ley y decretos leyes. En 2021, la cifra de síes bajó ligeramente, al 74,5%, pero en 2022 ha caído al 58,6%. La ley de los planes de pensiones salió adelante con Ciudadanos y sin ERC; la ley Audiovisual -en cuya negociación los republicanos incluso amagaron con tumbar los presupuestos- y la de residuos, gracias a la abstención del PP; y el decreto de respuesta a las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania lo salvaron Bildu y el PNV. 

Cuando el Congreso votaba la convalidación de este último, cuya derogación hubiera supuesto un mazazo a un Gobierno en horas bajas, el presunto caso de espionaje ‘Pegasus’ acababa de estallar. “De momento, pida el teléfono del señor Casero”, le dijo Rufián a Sánchez a pocas horas de la votación. Pese al intento de reconducir la situación y tras una reunión infructuosa de Félix Bolaños con el portavoz de ERC, consumaron su amenaza. “Es un primer aviso al gobierno español, que debe asumir responsabilidades y garantizar toda la transparencia en el caso Pegasus, un nuevo caso de represión política”, dijo el partido en un comunicado. 

Tocaba reconducir, una vez más, las relaciones. Y llegó el debate sobre el estado de la nación. Los republicanos apoyaron el segundo decreto anticrisis del Gobierno y la reforma exprés para agilizar la renovación del Tribunal Constitucional. Con su abstención y el voto a favor de Bildu y PNV facilitaron también el envío al Senado de la ley de memoria democrática. Fue la última votación de una legislatura que se ha retomado repitiendo la entente de la investidura: el juego de apoyos y abstenciones de ERC y Bildu a las iniciativas del Gobierno. El próximo horizonte son los presupuestos de 2023, para los que el Ejecutivo tendrá que seguir cuadrando las cuentas.

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