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Crisis en el Govern

Los seis frentes abiertos en Junts tras la decisión de salir del Govern catalán

Los posconvergentes deberán lanzarse a una campaña electoral sin la ventaja de partir de la Generalitat y resolver el choque interno

Jordi Turull y Laura Borràs, en una rueda de prensa en la sede del partido.

Superada la pantalla de la consulta, Junts tiene por delante un nuevo escenario, lleno de frentes y de decisiones por tomar que derivan directamente de la salida del Executiu. Estos son los más significativos:

El choque interno

Laura Borràs gana por primera vez -con el espaldarazo esta vez del 'expresident' Carles Puigdemont- a nivel interno. Y es que al posicionarse sin matices por una salida precipitada del Govern corría el riesgo de quedar desplazada si perdía, una estrategia radicalmente opuesta a la del secretario general Jordi Turull que se acogió a la instrucción de la sindicatura electoral interna pidiendo neutralidad para evitar un pronunciamiento público. Borràs llevaba ya cuatro derrotas internas en un año: primero, quedando por detrás de Turull y de Anna Erra en la votación de la dirección; después, con sus candidatos a la ejecutiva –David Torrents y Ester Vallès- incorporados en la cúpula pese a no haber recabado los apoyos necesarios; en tercer lugar, perdiendo competencias en materia municipal en el congreso de julio; y, por último, perdiendo ante su ‘número dos’ en las elecciones territoriales. El partido, a la vista de los resultados (55,73% ante 42,39%) está totalmente dividido y deberá gestionar este pulso interno para evitar una fractura insalvable.

La relación con ERC

¿Qué tipo de oposición llevará a cabo Junts? Dentro de la estrategia de laminar la estabilidad del Govern monocolor republicano, los posconvergentes deben elegir si optarán por el estilo Salvador Illa, de suaves formas, y pactos en aquellos asuntos en los que los socialistas y los republicanos tienen intereses colindantes o bien una oposición feroz de ‘no a todo’. Si se optara por la primera opción, queda claro que Junts se desmarcaría de las acciones del Govern en materia social y económico y podría hallar puntos en común en las que atañen al ‘procés’.

Los presupuestos

El 'conseller' de Economia, Jaume Giró, deja los deberes a medias. Su plan era poder cerrar los presupuestos catalanes el 18 de octubre en el Consell Executiu para atar el apoyo de los 'comuns' a tiempo y poder comenzar el 2023 con las cuentas aprobadas. De eso depende, precisamente, el paquete anticrisis que anunció el 'president' y las medidas para paliar los efectos de la inflación. Junts deberá afrontar ahora un dilema fundamental: si aprueba unos presupuestos que lideró su 'conseller' o si, por contra, intenta embarrancarlos para complicar la gestión a ERC, que se vería obligada a ir a buscar al PSC, algo que Aragonès ha descartado en todo momento.

Las elecciones municipales

La primavera se avecina compleja para Junts fuera del Executiu. Sin el control de, al menos, la mitad de la Generalitat, y sin unos presupuestos que impactan en el día a día de los alcaldes, el partido tendrá difícil una campaña electoral con fondos escasos -cabe recordar que tras la ruptura con el PDECat, la situación económica no es exultante-. A la vez, puede haber candidatos que decidan no concurrir a las elecciones o que postulantes anunciados sean cambiados por otros debido al juego de poder interno. La carta de presentación de la campaña será el relato (la ruptura con Esquerra), pero no la gestión, al haber dejado los planes del Govern a medias, con la pérdida de cargos, poder e influencia jugando en su contra.

Trias y la alcaldía de Barcelona

El exalcalde Xavier Trias solventó uno de los principales dolores de cabeza que tenía Junts, tras la salida de escena de Elsa Artadi: quién se presenta a la alcaldía de Barcelona. Trias se había mostrado dispuesto, pero en los últimos días ese interés se había enfriado y se llegó a dudar sobre lo que finalmente. Finalmente, según relato Jordi Turull, el exedil transmitió a la dirección que su disponibilidad a colaborar se mantenía intacta. Miembro de honor de la cúpula de la CDC de los buenos tiempos, el exalcalde abogó por no salir del Govern y no renunciar a la plataforma que supone el Executiu, cara a las elecciones locales, y que, además, dejara campo expedito a sus adversarios republicanos. Y es que, para más inri, el mayor beneficiado de que Trias finalmente decidiera no optar a la alcaldía sería, curiosamente, el republicano Ernest Maragall que, sin la figura del exedil, tendría más fácil capitalizar el voto útil independentista. 

La Diputació de Barcelona

La alianza que Junts selló en el 2019 con el PSC para gobernar la Diputació de Barcelona, y que tantas críticas levantó tanto dentro como, sobre todo, fuera del partido, se erige ahora como el cuartel de invierno para Junts, el lugar donde pueden recalar algunos de los 300 altos cargos que saldrán de la administración autonómica. 

Eso sí, tomando en cuenta el coste de imagen que ese pacto supone y que, con las elecciones municipales de por medio, queda poco más de medio año para acabar el mandato en la administración provincial, una salida, también, de su gobierno podría ser diferible para la organización del partido.

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