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Juicio del Alvia

Renfe aguanta (todos) los golpes

La operadora recibe los ataques, incluidos los de su empresa hermana, Adif, sin apenas inmutarse | Es el precio a pagar para eludir la condena del administrador ferroviario

Una sesión del juicio del Alvia.

Adif y Renfe son empresas hermanas –se separaron en enero de 2005– y las dos operan dentro del Ministerio de Transportes. Sin embargo, su papel en el juicio del Alvia no puede ser más distinto. Adif se defiende y revuelve, pues tiene procesado al que fuera su director de Seguridad en la Circulación, Andrés Cortabitarte, en el momento del accidente, el 24 de julio de 2013. Su estrategia pasa por que Cortabitarte salga indemne, aunque para ello tenga que cargar contra Renfe y atribuirle sin reparo alguno la responsabilidad por no atender el deber de prevenir el error humano en sus maquinistas.

Renfe, por su parte, aguanta todos los golpes, los que le llegan procedentes de su empresa hermana y también los de algunos maquinistas. A pesar de los palos que recibe desde ambos flancos, su línea de defensa es tibia, casi de indiferencia, con apenas intervenciones con los testigos que van poco más allá de algunas precisiones. “Por delimitar”, suele decir su abogado cuanto pregunta.

Salvar a Adif

Una estrategia que tiene que ver con la voluntad del Estado de salvaguardar la integridad de Adif como administrador ferroviario de las infraestructuras para que no interfiera ni perjudique la capacidad exportadora del sector español. Una condena de Cortabitarte empañaría su historial. Renfe, por su parte, no tiene ningún directivo ni alto cargo procesado, por lo que nunca podrá resultar sentenciada, más allá de la suerte que corra el maquinista Francisco Garzón, conductor del tren accidentado y que junto con Cortabitarte son los dos que se sientan en el banquillo.

Esta táctica de proteger a Adif a toda costa lleva que Renfe se vea vapuleada cada dos por tres sin mostrar apenas reacción ni mucho menos, por supuesto, intentar devolver la pelota al tejado del administrador ferroviario. Los interrogatorios de la Abogacía del Estado, que defiende a Adif, son largos, intensos y muy intencionados. Los de Renfe, apenas superan unos cuantos minutos o directamente no existen.

"Que aguante su vela"

El ataque más vehemente hasta ahora contra Renfe lo protagonizó Alfonso Ochoa, director de Seguimiento Técnico de Adif que era el máximo responsable de ingeniería con categoría de director general cuando se puso en servicio la línea Santiago-Ourense. Y fue propuesto como testigo precisamente por la Abogacía del Estado. Su declaración puso el foco en que la operadora ferroviaria, de la que dijo que tenía que evaluar y corregir los posibles fallos humanos de los maquinistas, como el del Francisco Garzón, que llevó a descarrilar el tren provocando 80 muertes y 145 heridos. “Que cada palo aguante su vela, cada uno es responsable de su acciones y Adif no puede garantizar el factor humano”, llegó a soltar. A lo largo de su testimonio insistía una y otra vez, guiado por la Abogacía del Estado, en que era Renfe la responsable de evaluar el factor humano. “La formación del conductor es el arma más importante y quien la da es Renfe”, dijo en otro momento.

El letrado de la operadora ferroviaria apenas preguntó. Más allá de las críticas, los reproches y las acusaciones de parte, aunque tengan su origen en una empresa hermana, Renfe no se sienta en el banquillo y no habrá consecuencias penales.

También a propuesta de la Abogacía del Estado compareció un inspector de Adif, Carlos Ayuso, que cargó contra el maquinista y señaló a Renfe, otra vez, como la empresa responsable de evaluar los riesgos de un eventual fallo humano.

Aviso desoído

Otros maquinistas que comparecieron, incluido el propio Garzón, aseguraron que la formación de Renfe en esa línea fue deficiente. Y dos cargos de la operadora ferroviaria sostuvieron que el aviso de peligro en la curva de Angrois notificado por el maquinista jefe de Ourense, Iglesias Mazaira, no se consideró un problema de seguridad ni pareció relevante en su momento, por lo que la alerta no se trató en ningún órgano de supervisión de Renfe. Otro golpe más.

En desviar la atención fuera de Renfe y devolver el foco a Adif se esfuerza más la aseguradora QBE (de Renfe), a quien le interesa que la responsabilidad sea del administrador ferroviario para repartirse las cargas económicas de la responsabilidad civil, fijada de momento en 57 millones de euros.

Nuevas comparecencias

El juicio por el Alvia tiene esta semana su plato fuerte en la declaración de Fernando Rebón, quien está convocado para el jueves y era gerente del área de seguridad en la circulación de la zona noroeste de Adif. Rebón, que investigado en la fase de instrucción posteriormente quedó desimputado, era colaborador del ex jefe de seguridad en la circulación de Adif Andrés Cortabitarte en el momento de puesta en funcionamiento de la línea.

El proceso se retoma mañana con la declaración de tres maquinistas jefes de tren, a propuesta del abogado de Garzón, que ya impulsó la comparecencia de un profesional del sector el pasado jueves. Acudirán como testigos un conductor de trenes Alvia conocedor de la línea, el jefe de Garzón y su formador. Mientras, el miércoles será el turno para el presidente (en la actualidad secretario) del comité general de empresa de Renfe, Juan Carlos Cañas.

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