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Entrevista con la ministra de Igualdad

Irene Montero: "La alarma social en torno a la 'ley del sí es sí' es una victoria del machismo"

La ministra de Igualdad asegura que la propuesta penal de la ley de libertad sexual es "sólida" e insiste en que el problema es la "aplicación" sin "perspectiva de género"

Entrevista a Irene Montero , ministra de Igualdad. DAVID CASTRO

Pese a las revisiones a la baja de algunas condenas en aplicación de la 'ley sí es sí', la ministra de Igualdad, Irene Montero, defiende en esta entrevista que la norma es "sólida" y que el problema es la aplicación por parte de algunos jueces sin "perspectiva de género". Lamenta que está situación haya creado "alarma social", aplaude la decisión de la fiscalía de limitar la rebaja de penas y alerta de que la situación ha provocado una "victoria para el machismo", porque puede hacer sentir inseguras a las mujeres y llevar a situaciones de "revictimización y desprotección". Asimismo, en el marco del Día contra la violencia machista, hace repaso de los retos pendientes.

Han sido unos días difíciles. ¿Cómo se encuentra?

Bien, preocupada, por supuesto, por las víctimas y por la alarma social, el terror sexual que se genera cuando hay un debate público de estas características. Solamente un 8% de las mujeres que sufren violencia sexual denuncia. Entre los motivos de la infradenuncia están el no ser creídas o pensar que no es para tanto. Tenemos que ser capaces de lanzar el mensaje de que el Estado está avanzando en la capacidad de proteger a esas mujeres. Sin embargo, creo que estos días la alarma social que se ha generado lanza el mensaje contrario y eso es una victoria para el machismo: hace sentir más inseguras a las mujeres, las hace sentir que el Estado no tiene mecanismos para protegerlas y, por tanto, que eso pueda llevar a situaciones de revictimización o de desprotección. Frente a ello, defendemos la solvencia no solamente de la ley del ‘solo sí es sí’, sino de todas las políticas que en coordinación con las comunidades y los ayuntamientos estamos desplegando para garantizar todos los derechos y hacer frente a las violencias sexuales.

¿Qué ha pasado con la ley?

Como en todas las leyes de carácter integral, se requiere del Estado un esfuerzo grande para ponerla en funcionamiento. Cuando hay una modificación profunda del Código Penal, hay siempre un periodo de transición en el que puede haber errores en la aplicación. Y eso es lo que estamos viendo ahora y es algo de lo que nos alerta el propio Comité CEDAW de las Naciones Unidas cuando nos dice que, muchas veces, la falta de perspectiva de género puede llevar a que se cometan errores en la aplicación de las leyes feministas.

Hemos insistido en hacer un llamamiento a la calma, a la confianza en la solvencia de una ley que va a permitir proteger de forma efectiva a las mujeres frente a las violencias sexuales. Valoramos positivamente que el criterio de la Fiscalía coincida con lo que numerosas expertas y expertos juristas han señalado en estos días, al igual que el Ministerio de Igualdad: que existe jurisprudencia consolidada, que es necesaria una revisión de las condenas firmes caso a caso, sin automatismos y observando el nuevo Código Penal completo para aplicar en su totalidad y de forma adecuada la ley.

Cuando hay una modificación del Código Penal, hay siempre un periodo de transición en el que puede haber errores en la aplicación

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¿Cree que habrá muchas más revisiones de sentencias a la baja?

La mayoría de las revisiones están manteniendo las penas, precisamente porque la propuesta penal es sólida. Aunque reciben más atención mediática los casos en los que hay rebajas de penas. En nuestra opinión, en muchos casos hay una evidente falta de perspectiva de género. Se dicen cosas como que hemos despenalizado los abusos cuando es todo lo contrario: el Código Penal se ha transformado para poner el consentimiento en el centro y que todas las relaciones en las que no lo hay sean calificadas como agresión. Hay casos muy evidentes de errores en la aplicación de la ley que derivan de la falta de perspectiva de género.

¿Qué mensaje le manda a las víctimas cuyos agresores han visto reducida su condena?

Lo primero, esas revisiones no son firmes todavía: cabe recurso. Por supuesto, nuestra principal preocupación es que una mala aplicación de la ley pueda derivar en una revictimización de algunas víctimas que han pasado ya por un proceso muy difícil en la mayoría de los casos, que es el de denunciar y el de conseguir que se haga justicia. El Estado tiene una deuda pendiente con las víctimas y la ley del ‘solo sí es sí’ permite empezar a saldarla, con la detección precoz y la atención integral. Es una ley sólida que nos va a permitir como nunca antes proteger la libertad sexual y, por tanto, también hacer frente a las violencias sexuales.

Vista la reacción del mundo judicial, incluidas las asociaciones progresistas, ¿se arrepiente de haber dicho que estos errores se debían al machismo de los jueces?

Yo lo que dije es que estaba habiendo un problema en la aplicación de la ley por parte de algunos jueces y que esto es algo de lo que ya nos alertan los organismos internacionales y particularmente el Comité CEDAW de Naciones Unidas, que dice con claridad que los estereotipos, es decir, el machismo, pueden llevar a comprometer la imparcialidad de los sistemas de justicia y a que haya jueces que apliquen las leyes de forma errónea. ¿Eso quiere decir que todos los jueces y juezas de nuestro país son machistas? Yo no creo que el Comité CEDAW diga eso. Nuestro país lleva muchos años trabajando duro para dar una respuesta cada vez mejor a las víctimas. Pero nos sigue quedando mucho trabajo por hacer.

Precisamente, ante las advertencias internacionales sobre el machismo, ¿se debería haber precisado más la ley para evitar una interpretación que permitiera las rebajas de pena?

El derecho transitorio está asentado en nuestro país y la jurisprudencia es clara. La disposición transitoria del Código Penal, que regula cómo deben aplicarse las reformas, es tan estable y está tan asentada que nadie vio necesario incorporar una disposición transitoria porque, con lo que ya existe, hay elementos suficientes para saber cómo aplicar correctamente la ley. Quiero recordar que esta ley ha sido muy trabajada, la propuesta penológica de la primera versión se modificó como consecuencia precisamente del proceso de elaboración entre los diferentes ministerios, también con organismos del Estado.

Nadie vio necesario incorporar una disposición transitoria porque hay elementos suficientes para aplicar correctamente la ley

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¿Se ha sentido respaldada por el Gobierno? ¿Ha hablado con el presidente estos días?

La comunicación ha sido constante. Creo que ahora mismo lo importante no es cómo esté yo, porque asumo cuáles son algunas de las consecuencias que, al menos en mi caso, se viven por hacer política. Lo importante es que seamos capaces de aplicar correctamente la ley, de no dejar desprotegidas a las víctimas y de no alimentar ese relato del terror sexual que busca cuestionar que los avances feministas sean reales y útiles. Esa es mi principal preocupación.

No nos ha contestado a si se ha sentido respaldada.

Como decía, la comunicación ha sido permanente y creo que ahora el foco no debo ser yo. Creo que esas valoraciones se comentan solas y que no hay nada que yo pueda aportar que la gente además no intuya que yo pienso. Mi trabajo como ministra es hacer políticas que nos permitan aumentar nuestra capacidad para proteger a las mujeres y garantizar todos los derechos.

Efectivamente, la gente está viendo con claridad cuáles son algunas de las consecuencias que, no solo yo, muchas mujeres feministas sufren cuando ocupan temporalmente una posición de responsabilidad para hacer avanzar los derechos de las mujeres. De la violencia política hemos hablado en muchas ocasiones y creo que cada vez es un tema que está más presente en el debate social.

¿Qué le diría a aquellas personas que le han exigido que dimita?

Creo que en los momentos de dificultad es cuando hay que estar asumiendo la responsabilidad. La ley del ‘solo sigue sí es sí’ es sólida, en su parte penal y en su capacidad de detección precoz, sensibilización, atención integral y reparación de las víctimas. Y tengo la responsabilidad de trabajar para que se aplique de forma correcta.

En los momentos de dificultad es cuando hay que estar asumiendo la responsabilidad

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¿Le preocupa que esta cuestión afecte a la tramitación de la 'ley trans'? ¿Aún piensa que puede estar aprobada antes de que termine el año?

Voy a dejarme la piel para que así sea y para que se apruebe sin ningún retroceso en derechos antes de que termine el año. No me cabe duda de que parte de lo que está ocurriendo tiene por objetivo poner en cuestión los avances feministas. Pero creo que España cuenta con un movimiento LGTBI que va a hacer muy difícil que esos deseos de dificultar o impedir la tramitación de la ley trans se puedan concretar. Porque además hay una mayoría feminista, progresista y plurinacional en la Cámara que creo que tiene muy claro que los derechos de las personas trans son derechos humanos y que hay que garantizarlos de forma urgente.

El Gobierno ha tardado mucho en concretar una ley integral contra la trata, que llegará al Consejo de Ministros en los próximos días. ¿Está contenta con la propuesta final? ¿Dará tiempo a aprobarla esta legislatura?

Vamos a tener que ser ágiles en la tramitación, pero sí creo que puede ser una realidad esta legislatura. Ha sido una negociación difícil, como todas, pero también creo que eso precisamente da solvencia a las leyes. Quedan algunas cuestiones todavía pendientes, pero estoy satisfecha de la negociación y de los acuerdos alcanzados.

En estos momentos se debate en el Parlamento la propuesta socialista contra el proxenetismo, ¿por qué no le gusta?

Para mí, los dos objetivos que tenemos que tener son acabar con la impunidad de los proxenetas y ser capaces de que esa reforma del Código Penal no ponga en una situación de mayor vulnerabilidad a las mujeres que son víctimas de explotación sexual, de trata o que están en contextos de prostitución. Tenemos que intentar llegar a un consenso que nos vincule a toda la mayoría feminista en esos dos parámetros.

Queda apenas un año para que termine la legislatura. ¿Qué balance hace de la lucha contra las violencias machistas?

Estoy orgullosa del trabajo realizado sin ser autocomplaciente. Esta legislatura ha sido de avance en leyes y en políticas públicas, en coordinación con las comunidades y los ayuntamientos. Estoy pensando, por ejemplo, en cómo convertimos en esencial el 016 y todos los servicios de atención a las mujeres víctimas, como entendimos que esos servicios se tenían que extender a todas las víctimas de violencias sexuales; hemos incorporado también a las víctimas de trata y de explotación sexual y hemos creado por primera vez un plan de inserción social y laboral para ellas. Hemos sido capaces de actualizar el acuerdo político del pacto de Estado contra la Violencia de Género y todos los grupos, menos los negacionistas, se han comprometido con hacer permanente el Pacto y su financiación. Hemos hecho en cada ejercicio presupuestario inversiones históricas. Y la ley ‘sí es sí’ es el paraguas que nos permite desplegar con más contundencia estas políticas y otras como los centros de crisis 24 horas, que tienen que estar abiertos en el 2023. Pero no soy autocomplaciente porque mientras siga existiendo una mujer asesinada o agredida, nuestra obligación es buscar qué cosas se pueden mejorar. Y todavía hay muchos retos pendientes, como poner el foco en los agresores y también debatir socialmente cuál es el papel que los hombres pueden tener para pararles los pies. Los hombres tienen que jugar su rol rompiendo el pacto entre caballeros y dejando de normalizar muchas violencias.

De las 38 asesinadas en 2022, 14 habían denunciado, un porcentaje mayor que otros años. ¿Qué está fallando?

Este es, precisamente, uno los retos que tenemos pendientes y a la vez uno de los elementos en los que más hemos avanzado, en coordinación con Interior. Nuestro Estado tiene que ser capaz de proteger a las mujeres que ponen una denuncia, especialmente cuando sabemos que es un momento crítico en el que se incrementa el riesgo de agresión o de asesinato.

¿Qué tareas quedan pendientes para renovar el pacto de Estado?

El pacto se renovó y mostramos la disposición de convertirlo en permanente el 25 de noviembre de 2021. Y, a partir de ahí, hay dos grandes vías de trabajo. La primera es tarea del poder legislativo, que tiene que actualizar el dictamen. Por otra parte, nosotras, en la Conferencia Sectorial, vamos a presentar un catálogo de servicios comunes que como mínimo tienen que garantizarse en todo el territorio. Y este martes aprobaremos la Estrategia de lucha contra las violencias machistas, que es otro mecanismo muy importante para garantizar la efectiva coordinación de todas las administraciones.

En el futuro dictamen del pacto, ¿se incluirán medidas contra la violencia digital?

El ámbito digital puede coincidir que sea también tu espacio de refugio, por lo que la violencia no cesa, es permanente. Por ello, tenemos un reto muy importante. Quizá no es que sean violencias específicas, pero todavía no tenemos un abordaje suficiente como Estado. Además, tenemos un reto en la violencia vicaria, la económica y la protección de las madres protectoras, que están siendo criminalizados por protegerse a sí mismas y a sus hijos frente a la violencia machista.

Tenemos retos pendientes con la violencia digital, económica, vicaria y las madres protectoras

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¿Por qué los jóvenes reproducen patrones machistas?

Nuestra sociedad, por desgracia, sigue siendo machista y, por tanto, los jóvenes y las jóvenes viven esa realidad. Además, desde hace un tiempo, se están normalizando los discursos negacionistas y eso evidentemente tiene repercusión en el conjunto de la sociedad. Pero no soy partidaria de decir que los jóvenes están peor que el resto y cada vez hay más jóvenes que se declaran feministas. Pero, efectivamente, tenemos un trabajo que seguir haciendo para acercarnos por medio de los canales de comunicación que la gente más joven usa y sin ningún paternalismo. Yo creo que ellos y ellas son quienes nos pueden también expresar de una forma muy crítica qué cosas no funcionan y qué cosas hay que hacer para erradicar las violencias. 

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