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Naufragios

Las balsas salvavidas del 'Villa de Pitanxo' caducaron a los tres días de salir de puerto

El certificado de reconocimiento solo era válido hasta el 29 de enero | Son dispositivos que deben revisarse cada año con una prueba de hinchado y el recambio de útiles o del botiquín

Las balsas salvavidas del 'Pitanxo', en el puerto de St. John’s. Paul Daly

“Los buques de pesca litoral, altura y gran altura dispondrán de, al menos, dos balsas salvavidas con capacidad conjunta para dar cabida al 200% del número total de personas, como mínimo, que haya a bordo”. Esto es lo que establece la normativa de manera obligatoria para los pesqueros y razón por la cual el 'Villa de Pitanxo', de la armadora Pesquerías Nores Marín, estaba dotado con dos balsas con capacidad para 25 personas cada una. Dispositivos que no sirvieron para evitar la mayor tragedia en la pesca española en más de cuarenta años ('Marbel'), con 21 fallecidos, en un naufragio que investiga la Audiencia Nacional. Solo tres hombres llegaron vivos a lomos del 'Playa Menduiña Dos', el primero en acudir al rescate. Una de las balsas, rajada por la mitad, solo pudo hacer de cadalso para los nueve cuerpos recuperados. Estos dos sistemas de salvamento, con los números 11475140 y 11467919, no contaban con un certificado de reconocimiento e inspección en vigor en la noche en la que las aguas de los Grandes Bancos de Terranova arrastraron al 'Pitanxo' a más de 800 metros de profundidad.

Así figura en la documentación del buque, verificada por Capitanía Marítima de Vigo y a la que ha tenido acceso Faro de Vigo, del grupo Prensa Ibérica. El último certificado de reconocimiento e inspección de las balsas salvavidas tiene fecha del 29 de enero de 2021, con un año de validez. Es lo que establece la legislación, puesto que a los doce meses estos dispositivos deben ser sometidos a pruebas de hinchado que verifiquen su correcto funcionamiento. De este modo, el 'Villa de Pitanxo' salió de los muelles de Frigalsa solo tres días antes de que caducara la validez de ese certificado (29/01/2022). “Tenía que haber pasado revisión antes de salir. Esto no es en absoluto normal ni habitual”, exponen fuentes del sector pesquero. “No es lo mismo que suceda a un barco de bajura que en un caso como éste, cuando va a pasar semanas fuera”, abundan. El pesquero se fue a pique en la madrugada del 15 de febrero.

El hecho de que las balsas no hubiesen sido revisadas antes de iniciar la marea no significa necesariamente que estuviesen en malas condiciones, ya que normalmente es la exposición a los elementos –como la salitre– lo que las malogra. Pero sí se habría comprobado el estado de los útiles del equipo de seguridad o del botiquín, para verificar el estado de las pilas, la pirotecnia de señalización (bengalas), aparatos de comunicación portátiles (VHF) o el agua. Si las balsas y los kits de supervivencia fueron inspeccionados, este examen no consta en el despacho. Los certificados de inspección de botiquín, de equipo de pesca, de compensación de agujas magnéticas o de prevención de contaminación por hidrocarburos sí estaban en regla, de acuerdo al mismo documento oficial.

“No es en absoluto normal ni habitual”, constatan fuentes del sector pesquero

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Las balsas, en un caladero como el de Terranova, no son un elemento salvavidas per se debido a las extremas condiciones meteorológicas. Con una sensación térmica de hasta 17º bajo cero y con el agua en superficie a unos 2º, los tripulantes del 'Pitanxo' que lograron salir del pesquero y fueron izados a estas hinchables fallecieron por shock térmico, de frío, como constataron los análisis forenses y relató el marinero superviviente Samuel Kwesi Koufie en sede judicial. La tripulación del 'Playa Menduiña Dos', de la armadora Moradiña, retiró las balsas del agua y las llevó a puerto para su examen técnico.

El contenido de los despachos del 'Pitanxo', como desveló Faro de Vigo, ya llevó al Ministerio de Transportes a abrir dos expedientes a Nores: figuraban 22 tripulantes, en vez de los 24 que sufrieron el siniestro, y los nombres no se correspondían con las identidades reales de los marineros y el observador científico. Pero había más irregularidades en esos documentos. El pesquero, de 50 metros de eslora, tenía prohibido faenar en zonas de formación de hielos, como consta en el certificado de estabilidad realizado en 2018, y tras el cual realizó múltiples campañas de las que existen fotografías con la cubierta escarchada. Tampoco podía llevar carga sobre cubierta, aunque sin establecer un peso determinado, porque había sido sometido a una obra de reforma que le había añadido más de 16 toneladas de lastre. El capitán del buque, Juan Enrique Padín, aparecía como enrolado en Dakar.

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