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La influencia del gigante asiático

El contrato del Gobierno con Huawei eleva el choque con el PP y enfría aún más la relación de España con EEUU

La influencia de China en España entra de lleno en el crispado debate político doméstico tras el acuerdo para que el gigante tecnológico almacene las escuchas judiciales

Pedro Sánchez y Xi Jimping, el pasado 11 de abril en Pekín.

Pedro Sánchez y Xi Jimping, el pasado 11 de abril en Pekín. / Andrés Martínez Casares / Efe

Madrid

China, como antes Venezuela, ha entrado de lleno en el debate político español. Desde que a principios del pasado julio trascendió que el Ministerio del Interior había adjudicado al gigante tecnológico Huawei el almacenamiento digital de las escuchas realizadas en el marco de las investigaciones judiciales, el PP acusa al Gobierno de “poner en riesgo la seguridad de España y sus aliados”.

Pero el contrato, que en realidad es la renovación de uno anterior, también tiene importantes derivadas internacionales, al contribuir a enfriar todavía más la relación con EEUU, ya de por sí muy distante a raíz de lo que Donald Trump considera insuficientes esfuerzos de Pedro Sánchez por aumentar el gasto en defensa. La Administración norteamericana ha hecho llegar al Gobierno español su malestar con el acuerdo con la empresa china, y los presidentes de los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado, ambos republicanos, han reclamado a la directora de Inteligencia de Trump, Tulsi Gabbard, que revise los acuerdos de intercambio de información secreta con España.

En un sentido similar, la colaboración de Huawei con el Ejecutivo español ha despertado alarmas dentro de la UE, con la Comisión Europea reiterando su aviso a los estados miembros para que “restrinjan o excluyan” a la multinacional china de “sus redes de comunicación 5G”, porque “representa un riesgo mucho mayor” que otros proveedores. El Parlamento Europeo, al mismo tiempo, decidió hace 10 días prohibir la entrada en sus edificios a representantes del gigante tecnológico, que está siendo investigado en Bélgica por los presuntos delitos de soborno, falsificación, blanqueo de dinero y organización delictiva.

Un sistema estanco

Mientras tanto, la Moncloa intenta calmar los ánimos ante un contrato con Huawei que obedece a su bajo coste, 12,3 millones de euros, menor que el que hubiese supuesto el mismo encargo con otras compañías. El Gobierno asegura en que el peligro de que las escuchas judiciales acaben en manos de China es inexistente, porque se trata de un sistema totalmente estanco, sin conexiones con el exterior. Interior también insiste en que los servidores no almacenan información clasificada de operaciones de espionaje ni es utilizado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

“En España se utiliza Huawei desde 2011. La mayoría de los Estados miembros de la UE también la utilizan para el almacenamiento de datos. El sistema que se utiliza en España está desconectado de la red y no hay ninguna posibilidad de hackeo. Además, cuenta con la máxima acreditación de seguridad del Centro Criptológico Nacional y está supervisado por Telefónica. Por lo tanto, no hay ningún problema de seguridad”, señaló a finales del mes pasado el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, en una entrevista con EL PERIÓDICO.

El papel de Zapatero

Los socialistas también apuntan al PP por su presunta “doble vara de medir”. Recuerdan que en los últimos años presidentes autonómicos conservadores como el andaluz Juanma Moreno, el murciano Fernando López Miras y la madrileña Isabel Díaz Ayuso han viajado a China y alabado a Huawei o inaugurado centros de la empresa en sus comunidades.

“Nada de eso tiene que ver con la seguridad nacional”, contesta el PP, que ha colocado el acuerdo del Gobierno con la multinacional china en el centro de su discurso opositor durante este verano. Los conservadores han pedido la comparecencia de cuatro ministros (Interior, Justicia, Defensa y Exteriores), han solicitado al Tribunal de Cuentas un informe sobre todos los contratos del Ejecutivo con Huawei durante los últimos cinco años y han desplegado la sombra de la sospecha sobre José Luis Rodríguez Zapatero. “Es la reina madre de toda la corrupción del PSOE”, aseguró la semana pasada el secretario general del PP, Miguel Tellado.

El expresidente del Gobierno, principal referente histórico del PSOE, muy cercano a Sánchez y ahora principal negociador con Junts tras la dimisión de Santos Cerdán por corrupción, lleva tiempo intentando trazar puentes entre China y Europa. En primavera, poco antes de que Sánchez se reuniera en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping, Zapatero participó en el foro de Boao, una versión asiática de las reuniones que tienen lugar anualmente en Davos (Suiza).

“¿Qué papel ha jugado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el acercamiento entre Huawei y el Gobierno de España?”, inquiere el PP en una de las 13 preguntas escritas que registró la semana pasada en el Senado. El interés de los conservadores por el papel del exjefe del Ejecutivo en las relaciones con China no es nuevo. El partido de Alberto Núñez Feijóo ya lanzó varias preguntas de este tipo en mayo en el Congreso, todas sobre Zapatero. “El Gobierno no hace comentarios sobre las actividades privadas de ciudadanos españoles y tampoco por tanto de las que puedan realizar los expresidentes del Gobierno”, contestó entonces el Ejecutivo.

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