Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Cómo se detectan los delitos de odio en redes sociales?

El inspector Roberto Mateos detalla cómo la Policía Nacional detecta, investiga y actúa frente a los delitos de odio en España, con especial atención al papel de las redes sociales y la desinformación

Archivo - Un agente de la Policía Nacional en imagen de archivo.

Archivo - Un agente de la Policía Nacional en imagen de archivo. / EUROPA PRESS - Archivo

Las Palmas de Gran Canaria

El inspector Roberto Mateos, de la Policía Nacional, analiza cómo se detectan y combaten los delitos de odio en España. Explica los mecanismos de alerta temprana, el papel de la monitorización en redes sociales y el procedimiento que sigue la Policía desde la recepción de una denuncia hasta la actuación judicial. También aborda los retos que plantea la desinformación, el impacto de la polarización social y la particularidad de Canarias como punto clave en los discursos relacionados con la inmigración.

¿Cómo se detecta un discurso de odio?

Un discurso de odio se detecta principalmente de dos maneras. Por un lado, a través de sistemas de alerta temprana, como aplicaciones policiales, denuncias ciudadanas o avisos de otros cuerpos de seguridad. Por otro, mediante la labor de los funcionarios especializados, que monitorizan redes sociales, foros y noticias en busca de mensajes que puedan constituir un delito. Los delitos de odio se caracterizan por su publicidad: no se persiguen conversaciones privadas, sino aquellos mensajes que buscan difusión y tienen un alcance social.

¿Cómo es el procedimiento?

El procedimiento para actuar ante un posible discurso de odio sigue varias fases. En primer lugar, está la recepción, es decir, la entrada de la alerta, que puede llegar por una aplicación, una denuncia o incluso por detección propia de los equipos policiales. Después, se realiza la clasificación inicial, donde si el mensaje encaja en los parámetros del delito de odio o si se trata simplemente de una opinión inapropiada. Cuando se confirma que entra en el marco penal, comienza la investigación. En esta etapa se prioriza la protección de la víctima o del colectivo afectado, se buscan conexiones con otros casos y se utilizan herramientas de análisis, tanto a nivel territorial como nacional e internacional. Si es necesario, se solicita colaboración judicial para obtener información adicional de las plataformas digitales. Finalmente, se pasa a la actuación, que incluye la elaboración de diligencias, la comunicación al juzgado especializado en delitos de odio, el acompañamiento a la víctima y, si procede, la detención del responsable con todos los datos recabados.

¿Cuál es el criterio con el que trabaja la Policía?

En todo momento, los equipos deben trabajar con el Código Penal. Un delito de odio se basa en parámetros objetivos definidos en la ley. La clave está en que el mensaje promueva hostilidad, discriminación o violencia hacia una persona o colectivo vulnerable.

¿Existen diferencias en Canarias con respecto a la Península?

En principio no. Si el perfil realmente es privado, el alcance del mensaje es limitado y no cumple con el requisito de publicidad que caracteriza a un delito de odio. Si, en cambio, tiene miles de seguidores y las publicaciones son visibles, entonces ya no es realmente privado. No obstante, incluso un mensaje privado podría tener relevancia penal, aunque en tal caso el alcance sería reducido y debería ponerse en conocimiento del afectado.

¿Cuáles son las consecuencias de la difusión de delitos de odio?

Las consecuencias pueden variar dependiendo de la magnitud del delito. Es decir, van desde el posible cierre del perfil en la red social hasta acciones penales contra el autor. Aunque a veces parece que no hay sanciones, las investigaciones se realizan, solo que no siempre tienen visibilidad pública.

Tracking Pixel Contents