Hacia la investidura de Guardiola
PP y Vox recomponen puentes tras sus horas más tensas: "Las negociaciones siguen adelante"
El choque por el decálogo del PP ha enfriado el tono, pero Vox y los populares insisten en que mantienen el “punto cero” para intentar un acuerdo en Extremadura y Aragón

Alberto Núñez Feijóo, lider nacional del PP, y Santiago Abascal, de Vox / El Periódico Extremadura
La bronca por el decálogo con el que el PP ha querido fijar un marco común para pactar con Vox no ha roto la baraja. Ambas formaciones han intentado dejar este martes una idea clara tras el cruce de reproches: “la realidad es que las negociaciones siguen adelante y seguirán”. “Seguimos avanzando”. Con esas dos frases, pronunciadas desde las filas de Vox en plena escalada verbal, el partido ha tratado de rebajar el ruido sin renunciar a su malestar por el documento difundido desde Génova.
El episodio ha llegado apenas un día después de que el líder del PP diera por hecho, tras una conversación telefónica con el presidente de Vox, que su interlocutor había retirado el “requisito” de entrar en los gobiernos autonómicos en disputa. Una lectura que, en el PP, se ha interpretado como una ventana para investir ejecutivos sin coalición en Extremadura y Aragón, y para evitar el escenario de una repetición electoral.
El decálogo que lo cambió todo
El texto difundido por el PP presenta una batería de compromisos de partida (respeto al marco constitucional, a las instituciones y al reparto competencial, entre otros), además de una exigencia política prioritaria: la idea de garantizar Presupuestos para toda la legislatura. En el entorno popular, el documento se ha defendido como una “declaración de mínimos” y un intento de ordenar una negociación que, en las últimas semanas, se había convertido en un intercambio de mensajes públicos, debido a la distancia entre la candidata del PP a la investidura, María Guardiola, y el líder nacional de Voz, Santiago Abascal, a cuenta de desencuentros especialmente en el ámbito del feminismo.
Desde el PP se ha insistido, además, en que el liderazgo de los pactos seguirá en manos de los equipos autonómicos, pero con un “acompañamiento” nacional para evitar desajustes entre comunidades y blindar un relato único en dos plazas como son Aragón y Extremadura.
Vox se revuelve: “como si fuéramos salvajes”
La reacción de Vox ha sido este martes inmediata. Su presidente, Santiago Abascal, ha calificado de “incorrecto” el documento y ha deslizado que el tono del decálogo suena a negociación “con salvajes” a los que hubiera que “domar”. También ha mostrado su incomodidad con que se subrayen principios que considera obvios en su partido, y ha lamentado que se arranque “con mal pie” en una negociación que, sobre el papel, pretendía reiniciarse.
En paralelo, su portavoz nacional, José Antonio Fúster, ha elevado el tono al tildar el texto de “ofensivo” y dejar una frase con carga interna: “A nosotros nos van a domar solamente los votos”. Pese a ello, desde Vox se ha repetido que el “punto cero” sigue vigente y que, aunque el clima haya caído “a menos uno”, el objetivo continúa siendo alcanzar un acuerdo político.
También desde Vox se ha subrayado que la negociación no debería protagonizarla el liderazgo nacional, sino los equipos designados en cada comunidad, con un esquema de trabajo centrado primero en medidas concretas antes que los cargos.
“A nadie puede molestar”
El PP ha salido en defensa del decálogo para no dinamitar el puente entre ambos partidos, que el fin de semana motraban mejor sintonía a raíz de la llamada de Feijoo y Abascal. La portavoz parlamentaria popular, Esther Muñoz, ha pedido a Vox que no se crea “las etiquetas” de la izquierda y ha justificado el decálogo como un texto “genérico” para dar certidumbre y transparencia sobre los límites del diálogo. En esa línea, ha sostenido que “a nadie puede molestar” un documento que plantea reglas básicas.
En Vox, por su parte, se ha subrayado que la negociación no debería protagonizarla el liderazgo nacional, sino los equipos designados en cada comunidad, con un esquema de trabajo centrado primero en medidas concretas y después en cargos. Con esa idea, la entrada o no en gobiernos autonómicos ha quedado colocada, al menos en el relato público, en una segunda fase.
Investiduras en el calendario
El choque llega con el reloj encima de la mesa: el primer debate de investidura en Extremadura está ya en el horizonte (3-4 de marzo), y en Vox se ha anticipado el voto negativo en esa primera sesión. En el PP, sin embargo, se mantiene un cierto optimismo sobre una segunda oportunidad que evite volver a las urnas, mientras la negociación en Aragón avanza en paralelo con el mismo guion nacional.
De momento, el balance tras las horas más tensas es el de posiciones marcadas y un deseo expresado por ambas partes de seguir avanzando. Porque, tras todo este despliegue de declaraciones, hay una cosa clara: ninguno de los dos partidos han atacado o retirado las medidas políticas que se recogen en el decálogo, que serán las que realmente marquen un pacto.
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