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La guerra de Irán

Así es la fragata Cristóbal Colón, el buque de guerra elegido por España para proteger a Chipre

La Armada envía a su activo más potente en guerra naval de superficie, con el mejor sistema antimisil y con las mejores armas anti drones

Así es la fragata Cristóbal Colón que España enviará a Chipre

Sara Fernández

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

No es el buque insignia de la flota española, pero sí la fragata con más capacidades de defensa propia y ajena de las que tiene disponibles la Armada. La elección de la Cristóbal Colón para la contribución de España a la misión europea de la defensa de Chipre no es casual, y está determinada por la modernidad de sus sistemas. Hay, no obstante, un factor previo: esta es una misión bilateral, con Francia, y la fragata ya estaba integrada en el grupo de escoltas del portaviones galo Charles de Gaulle. Todo el grupo de combate, que navegaba en el Báltico, cambia ahora de rumbo hacia el Mediterráneo occidental.

La Cristóbal Colón pertenece a la serie F-100 de las fragatas españolas, es la quinta de la clase, la última que se fabricó, que se botó cuando ya se preveía que no podía construirse una F-106 a causa de la crisis. Es una F-100, pero se desmarca de las primeras de esa familia e incorpora sistemas nuevos que solo recibirán sus hermanas según vayan pasando por los procesos previstos de modernización. Es, de hecho, la más joven; por haber sido botada en 2010, el buque de guerra de superficie más avanzado de su clase, mientras llegan los barcos de combate de la serie F110.

Que acabaran su construcción hace 15 años determina diferencias con respecto a sus hermanas de la clase Álvaro de Bazán. Poder defenderse mejor de misiles, pero sobre todo también de drones -una de las especialidades de ataque de la Guardia Republicana iraní- ha fundamentado la elección de Defensa.

Escudo

El sistema Aegis (Escudo, en términos mitológicos llevados al inglés) de respuesta antimisil que lleva la fragata, capaz de controlar hasta 200 objetivos y amenazas a la vez, es de una edición posterior a la de los escudos antimisil que se les implantaron a las otras fragatas españolas. De hecho, cuando se construyó la F-105 Cristóbal Colón en los astilleros de Navantia en Ferrol (A Coruña), ya no se montaban las versiones anteriores de Aegis, recuerdan a este diario especialistas de la Armada.

Los blancos que puede procesar el sistema de la fragata son detectables y adquiribles -la mira del arma se queda fijada en ellos- a hasta 200 millas (alrededor de 300 kilómetros) de distancia. Las nuevas generaciones del Aegis utilizan un programa informático de combate que permite al puente de mando gestionar una protección aérea propia, la defensa antimisiles de un territorio en su área de cobertura -la isla de Chipre y la flota acumulada en torno a ella en este caso- y la gestión de ataques y respuestas en una guerra de superficie simultánea contra otros buques, drones o cohetes.

La otra especialidad valiosa de los Aegis nuevos es en este caso, además, la capacidad de detección y señalamiento de trayectorias de misiles balísticos, como el que lanzó Irán en busca de la base aérea turca de Incirlik este miércoles, y que fue derribado por las defensas antiaéreas instaladas por la OTAN en torno suyo, con ayuda, para seguir su camino, de los detectores de la batería de misiles Patriot española desplegada en la ciudad turca de Adama.

El sistema Aegis de la fragata no se combina con una defensa efectiva contra misiles balísticos, explican las mismas fuentes, pero sí permite articular una defensa colectiva con otros buques o plataformas en tierra mediante el intercambio de datos.

Disparar a los drones

La llamada “defensa de punto” de los buques de guerra españoles es un problema que viene afrontando el ministerio de Defensa, con más premura desde que se puso en evidencia esa vulnerabilidad de la Armada en la última crisis de los cohetes hutís en el Mar Rojo. Y la fragata Cristóbal Colón tiene un flanco cubierto contra los ataques asimétricos, o sea, la posibilidad de que la ataquen con drones.

La Armada le instaló dos cañones de 25 mm automáticos de la firma BAE Systems. Se trata de un arma semiautónoma, superior a los viejos cañones de 20 mm de las fragatas F-100 más antiguas. Mientras otros buques de la Armada aún se tendrían que defender con disparos de pequeño calibre dependientes en su puntería del ojo humano, estos cañones cuentan con la ayuda de sistemas ópticos de detección de la amenaza y guiado de los disparos, mucho más rápidos, nutridos y efectivos.

La Armada está instalando torres autónomas Sentinel de la firma española Escribano a otros buques que ya la incorporan, las fragatas Santa María y Victoria entre ellos, fruto de un contrato de adquisición de 34 de estas defensas para unidades navales de superficie. Sus disparos se han acreditado como inapelables en defensa cinética contra drones.

La misión

Según los detalles que han ido trascendiendo de la misión, la fragata Cristóbal Colón, cuyo último despliegue ha sido en el Báltico en labores de la OTAN, zarpa ahora bajo organización europea. De hecho, el objetivo que se protege, Chipre, ostenta ahora la presidencia rotativa de la Unión.

La Cristóbal Colón va integrada en grupo de combate con el portaviones francés Charles de Gaulle, el más grande de Europa, que ha puesto rumbo al Mediterráneo oriental. El bardo de guerra español contará con el apoyo del buque de aprovisionamiento Cantabria, que carga combustible, repuestos, armamento y otros elementos logísticos. Los dos principales buques de escolta del portaviones son fragatas, una francesa y otra española.

La nueva misión de la Cristóbal Colón no tiene influencia norteamericana ni se tomó la decisión de su cambio de rumbo por las amenazas de Donald Trump a España, aclaran a este diario diversas fuentes militares.

La fragata Cristóbal Colón es un buque de gran tamaño, de 146 metros de eslora, que alista a 215 marinos. El buque cuenta con 48 celdas para el lanzamiento de misiles Standard SM y Sea Sparrow, ambos mar-aire, así como cohetes Harpoon y NSM antibuque, para el combate de superficie.

Además, dispone de torpedos Mark 46 para la lucha contra submarinos. En esa lucha específica, puede desplegar con los mismos torpedos a su helicóptero Seahawk, que lleva en una pista de aterrizaje en la popa. Son torpedos ligeros equiparables a los que portan diversos cruceros norteamericanos.

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