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ELECCIONES CASTILLA Y LEÓN

IU y Podemos compiten en Castilla y León por el único escaño en liza frente al dominio de los partidos regionales

Podemos se sitúa en los sondeos como el gran damnificado de la ruptura del espacio, aunque la fragmentación también es territorial

Las dirigentes de Podemos Ione Belarra (i) e Irene Montero (c), participan junto al candidato de Podemos-Alianza Verde a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Miguel Ángel Llamas (2i) y al coordinador general de Alianza Verde Juan López de Uralde, en un acto de campaña en Valladolid.EFE/Nacho Gallego

Las dirigentes de Podemos Ione Belarra (i) e Irene Montero (c), participan junto al candidato de Podemos-Alianza Verde a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Miguel Ángel Llamas (2i) y al coordinador general de Alianza Verde Juan López de Uralde, en un acto de campaña en Valladolid.EFE/Nacho Gallego / NACHO GALLEGO / EFE

Madrid

Solo un puñado de escaños queda fuera del dominio de los tres grandes partidos en las elecciones de este domingo en Castilla y León. PP, PSOE y Vox copan más de 70 escaños de los 82 del parlamento regional, y las fuerzas minoritarias pugnan por un asiento en la próxima legislatura. En estos márgenes políticos, la fragmentación no sólo es ideológica; también es territorial. En estos casos, sin embargo, es más fácil la obtención de representación al concentrar el voto en determinadas circunscripciones.

La izquierda alternativa de IU-Sumar y Podemos afronta en campaña las consecuencias de su divorcio y litiga por mantener el único escaño, fruto de la coalición de la pasada legislatura. En este caso, la división pasa especial factura por la existencia de nueve provincias y el hecho de que la barrera electoral para obtener representante esté en el entorno del 4 ó 5%. En la anterior legislatura, la coalición Podemos-IU logró situar a un diputado en Las Cortes, Pablo Fernández, de Podemos, con un 5%. Ahora, la división del voto penaliza a ambas partes.

Podemos, gran damnificado

En esta ocasión, todo apunta a apunta a que el partido de Irene Montero será el gran damnificado de la ruptura: todos los sondeos avanzan que quedará fuera de la cámara, perdiendo representación en un territorio más, después de haber desaparecido ya de la mayoría de parlamentos autonómicos, a excepción de Extremadura, Murcia, Navarra y Asturias, aunque en los dos últimos casos sus diputados han roto con la dirección.

En Podemos confían en que las encuestas le hayan subestimado y esperan una sorpresa de última hora, aunque admiten lo complicado del escenario. Hace sólo un mes desaparecieron de Aragón, donde lograron el 0,9% pese al despliegue de la cúpula en la campaña electoral, donde echaron el resto, con el anuncio de la regularización de migarntes y la irrupción en campaña de Pablo Iglesias.

Podemos ha afrontado esta campaña la primera renovación de su candidato desde la irrupción del partido en 2015, cuando se presentó por primera vez a estos comicios y entró en Las Cortes Fernández, ahora único diputado del espacio. Ahora da relevo a Miguel Ángel Llamas, un candidato nuevo y desconocido. Fernández ha sido precisamente el miembro de la dirección que más ha pisado el territorio durante la campaña, con una presencia más moderada de las exministras Irene Montero y Ione Belarra, que protagonizaron el acto de cierre de campaña este viernes.

La formación es consciente del peso de su marca nacional, y ha tratado de emplear esta palanca en la carrera hacia las urnas, con caras visibles y marcando la agenda política desde Madrid. Pero la estrategia nacional, que ha abogado por una hoja de ruta en solitario frente a las alianzas en las izquierdas, también amenaza con pasar factura en Castilla y León, como ya sucedió en Aragón.

En las últimas semanas el discurso de los morados ha consistido en cuestionar la estrategia de Pedro Sánchez y del Gobierno central, poniendo en duda su 'no a la guerra' y exigiendo medidas concretas. En el territorio, esto se ha trasladado en una campaña contra el proyecto de Indra en Castilla y León para la fabricación de drones en la región. También han centrado su discurso en la desprivatización de la sanidad y en la necesidad de renovación tras 38 años de gobiernos del PP.

Optimismo en IU-Sumar

En la candidatura IU-Sumar, bautizada En Común, hay expectativas de lograr hacerse con el escaño por Valladolid que la coalición tuvo hace cuatro años, un escaño que también anticipan las últimas encuestas. "Hemos ido de menos a más", señalan. Aspiran también a lograr el segundo por la capital. Uno de los ejes de su campaña ha consistido en sacar músculo de arraigo territorial. Con más de 120 concejales, una cuarentena de ellos en Valladolid, donde forman parte del Consistorio, también tienen la Alcaldía de Zamora y gobiernan en municipios como Miranda o Aranda.

Uno de los episodios que más ha dado que hablar en sus filas ha sido el apoyo inesperado del último diputado de Ciudadanos, Francisco Igea, quien fuera vicepresidente de la Junta de Castilla y León con Mañueco hasta 2022, cuando fue elegido como único representante de Cs, ahora un partido en extinción. El apoyo fue una "sorpresa" en la candidatura, donde creen que les refuerza como una opción que "representa al territorio". Igea llegó a publicar en redes sociales que votaría por IU-Sumar, acompañando el mensaje de una imagen.

Regionalistas

El optimismo de En Común viene alentado por el debate sobre la unidad abierto por Gabriel Rufián. Consideran que que este asunto, aunido al lanzamiento de una coalición a nivel nacional, ha sido un revulsivo y ha generado esperanza en la izquierda. Además, creen que esta alianza ha servido para reforzar la imagen de una opción política útil, la única del espacio político con opciones de tener representación y defender los intereses de la izquierda desde Las Cortes de CyL. Una manera, entienden, de ser considerados la principal referencia en el debate de la unidad de la izquierda.

Y mientras las izquierdas pugnan por los restos, las formaciones regionales tiene asegurada su presencia en Las Cortes, sin ataduras nacionales y con el único interés de defender cada territorio representado. Unión del Pueblo Leónes (UPL) es la fuerza con mayor proyección. Su defensa de la región Leonesa, que abarca Salamnca, León, Zamora, le valió en 2022 para obtener tres escaños, que ahora podrían ampliarse a cuatro, según varias encuestas. Su apuesta por el autonomismo, un sentimiento extendido en territorio leonés frente al 'centralismo' de Valladolid, les ha situado en posición de ascenso pese a la ola de Vox, un partido que puede acaparar hasta el 20% del voto, según los sondeos.

No prevé resistir así Soria Ya. Este movimiento ciudadano, convertido en plataforma política en línea con otros como Teruel Existe, tiene ahora tres diputados en Las Cortes. Su lucha contra la despoblación y la falta de infraestructuras en la provincia soriana no parecen ser suficientes para conservar los tres asientos, y las encuestas pronostican que perderá al menos uno de ellos.

Por Ávila, partido de la provincia, se mantendrá con uno aunque algunas encuestas apuntan a su desaparición. Una desaparición donde, además de Podemos, estará con total seguridad Ciudadanos.

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