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Viaje institucional

Sánchez reclama a China que se implique "más" en el cese de los conflictos en Ucrania, Líbano e Irán

Defiende el multilateralismo y la cooperación, causas reivindicadas a diario por Pekín, en un discurso salpimentado con los recurrentes quejidos por el desequilibrio comercial

Europa y China son imprescindibles, especialmente cuando Estados Unidos “ha decidido retirarse de muchos de estos frentes”, afirma el presidente español

Sánchez inicia hoy viaje a China para reunirse con Xi Jinping y sondear nuevas inversiones.

Sánchez inicia hoy viaje a China para reunirse con Xi Jinping y sondear nuevas inversiones.

Adrián Foncillas

Adrián Foncillas

Pekín

Amenazó Trump con clausurar el comercio con España y aterrizó Pedro Sánchez en Pekín para espolearlo. Ocurrió el sábado en un lapso de dos horas, como si el calendario quisiera subrayar los afectos actuales de Moncloa y cómo entienden las dos grandes potencias sus relaciones económicas internacionales. El presidente español ha defendido esta mañana el multilateralismo y la cooperación, causas reivindicadas a diario por Pekín, en un discurso salpimentado con los recurrentes quejidos por el desequilibrio comercial, un problema de quimérica solución.

“El mundo tiene que cambiar para reflejar mejor los equilibrios de poder y las sensibilidades del mundo actual. Por eso pienso que Occidente debería renunciar a una parte de sus cuotas de representación en favor de estabilidad global y la confianza de los países del sur”, ha dicho ante cientos de estudiantes de la pequinesa Universidad de Tsinghua. Un mundo multilateral lo pretende China y Rusia, que no gozan de la mejor reputación, pero también Brasil, India, África y todo el mundo ajeno a Occidente, con su egoísta apego a sus históricos privilegios. Sánchez ha ejercido de notario de ese nuevo mundo. “No es una hipótesis. Ni un deseo. Es una realidad. La nueva realidad en la que ya vivimos. No podemos cambiarla. Solo podemos elegir entre negarla o abrazarla. Y el Gobierno de España que presido elige abrazarla. Lo hace desde el realismo, el pragmatismo y la responsabilidad. Pero también desde la esperanza”.

Ejerce Sánchez de bastión antiestadounidense en Europa sulfurando a Trump con su no a la guerra en Irán y a la expansión presupuestaria en Defensa. En su discurso ha tomado prestadas más fórmulas acuñadas por China. “Hay quienes se obstinan en interpretar la realidad en clave de suma cero. En narrar el crecimiento de unos como una pérdida para el resto. O en argumentar que profundizar determinadas relaciones implica renunciar a otras”. Sólo ha faltado citar la mentalidad de la Guerra Fría.

Para la salud global, ha añadido, Europa y China son imprescindibles, especialmente cuando Estados Unidos “ha decidido retirarse de muchos de estos frentes”. Había enumerado antes la paz, la lucha contra la pobreza y el calentamiento global, el control de los arsenales nucleares, el desarrollo de la Inteligencia Artificial o la cooperación tecnológica con el mundo en desarrollo.

Cubiertos los halagos, emprendió los reproches. El desequilibrio comercial es trágico: se acerca ya a los 50.000 millones de dólares tras doblarse en los últimos cuatro años. El déficit con China supone ya el 74% del total de España. Madrid, como Bruselas, afrontan el mismo reto: qué venderle a la maquinaria productiva más potente nunca visto en el mundo, tan hábil con las manufacturas baratas como con la tecnología más epatante. Los lamentos europeos y estadounidenses sobre las zancadillas del mercado chino no son injustificadas pero distraen del problema: China lo produce todo, en cantidades industriales y más barato. Bruselas y Pekín, además, se han enzarzado con los aranceles. Aquella acusa a esta de inundarla con su sobreproducción y poner en peligro su industria local mientras esta responde que son los negocios que toda la vida hizo Occidente.

Más compromiso en Irán

“Hemos incrementado en un 80% nuestras importaciones del Sur Global. Necesitamos que China haga lo mismo. Que se abra, para que Europa no tenga que cerrarse. Que nos ayude a corregir el actual déficit comercial que tenemos con ella. Un déficit que es desproporcionado. Os pido que cooperemos para corregirlo y construyamos una economía globalizada pero equilibrada que genere prosperidad compartida”, pidió Sánchez. También ha pedido a China más compromiso para que se cumpla el derecho internacional en Irán, Ucrania, Líbano, Gaza o Cisjordania: "China hace mucho, y lo celebramos, pero puede hacer más exigiendo como hace que el derecho internacional se cumpla y cesen estos conflictos.

No descuidó tampoco las recomendables exaltaciones a Europa para aguar las acusaciones de romper la disciplina acercándose a China. La UE, recordó el presidente, es el mayor bloque comercial del mundo, la segunda economía y lidera los niveles de satisfacción vital.

Pasará cinco días Sánchez en su cuarto viaje a China en cuatro años. Hoy circulaban en las redes sociales chinas variadísimos vídeos sobre su periplo turístico de la víspera. Paseó por la Gran Muralla, el mayor icono arquitectónico nacional; por la Torre del Tambor y la Campana, el viejo corazón pequinés; y el Palacio de Verano, con un alcance muy hondo en la psique china. Sigue en ruinas dos siglos después de ser arrasado por ingleses y franceses como recordatorio de aquella humillación nacional y advertencia de lo que le espera a los países débiles. Mañana será recibido Sánchez por Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo.

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