Base de Retamares
El Rey apoya la expansión del gran cuartel español para la 'ciberguerra': 1.500 efectivos en 2030
Felipe VI conoce de primera mano la apuesta por el mando conjunto de la base de Retamares, que triplicará su capacidad operativa en plena escalada de la guerra híbrida

Felipe VI, este jueves, al final de la visita a las instalaciones del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) en la Base de Retamares, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). / Diego Radamés / Europa Press

El Rey visitó este jueves en la Base de Retamares, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), uno de los organismos de Defensa que más rápidamente ha crecido en los últimos años y que se prepara ahora para una expansión masiva de personal e infraestructuras en plena escalada de la guerra digital y las amenazas híbridas.
Cuatro años después de su última visita al centro, Felipe VI regresó a unas instalaciones que reflejan el cambio acelerado que vive la defensa militar en el terreno tecnológico. El crecimiento previsto para Retamares es destacable: triplicará su capacidad operativa y alcanzará en 2030 los 1.500 efectivos (entre militares de los tres ejércitos y civiles), frente a los cerca de 500 actuales. Se les conoce como 'boinas grises'. Se encargan, por ejemplo, de que las infraestructuras críticas (depuradoras de agua, centrales nucleares...) o los sistemas estratégicos (desde los semáforos hasta los sistemas de los aeropuertos) no sean atacados. También de que las visitas internacionales, como la del Papa dentro de unas semanas, discurran sin sobresaltos.

La boina gris con el escudo del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE). / Diego Radamés / Europa Press
La ampliación afecta tanto al número de especialistas como a las instalaciones. A finales de 2026 está prevista la instalación de nueve módulos prefabricados de alta tecnología con capacidad para 305 personas, concebidos como solución temporal mientras avanzan los nuevos edificios permanentes. La base proyecta además una expansión urbanística de 100.000 metros cuadrados para nuevos servicios estratégicos vinculados a las ciberoperaciones. Entre las futuras infraestructuras figura el edificio del NATO Cyber Range (NCCR), con 10.000 metros cuadrados destinados a formación y experimentación, y otro espacio con capacidad para 250 analistas.
El Monarca estuvo acompañado durante la visita por el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón; el comandante del Mando de Operaciones, teniente general José Antonio Agüero Martínez; y el comandante del Mando Conjunto del Ciberespacio, vicealmirante Javier Roca Rivero. Según informó la Zarzuela, Felipe VI asistió a una presentación sobre las capacidades del mando, presenció un simulacro de ciberataque contra una infraestructura crítica y recibió información sobre los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial. El Rey visitó además una sala operativa donde se le expuso la situación de operaciones reales en curso.
La visita de León XIV
El Ministerio de Defensa aspira a convertir Retamares en un gran centro internacional de ciberdefensa, una apuesta que inició el Gobierno del PP, en 2013. España actúa además como "host nation" (país anfitrión) del NATO Cyber Range Capability, una plataforma de simulación operacional y estratégica de la Alianza Atlántica destinada a ensayar ataques y respuestas sobre infraestructuras críticas y sistemas complejos. Todo ello quiso conocer Felipe VI de primera mano este jueves pocos días antes de que tanto este Mando como el resto de organismos de este ámbito (como el Centro Criptológico Nacional y el Instituto Nacional de Ciberseguridad) tengan que estar especialmente pendientes de una visita de alto riesgo como es la visita de León XIV, entre el 6 y el 12 de junio. "En este caso, como en el resto de desplazamientos de este tipo, lo importante es tratar de adelantarnos a los delincuentes e imaginar qué pueden estar pensando para amargarnos la vida", explicó a la prensa Enrique Pérez de Tena, asesor de relaciones internacionales del Mando Conjunto y capitán de fragata retirado.
Durante sus explicaciones incidió en que cualquier sistema con microchips (desde una televisión a una cafetera) puede convertirse en una potencial vulnerabilidad y en que las fronteras entre lo civil y lo militar son cada vez más difusas. La guerra híbrida, remarcó, afecta "a todas las actividades del Estado" y sitúa el campo de batalla "en el corazón de la nación".
La sensación dominante en el mando es que el ritmo de transformación tecnológica obliga a revisar permanentemente las estrategias defensivas. En un escenario marcado por la guerra de Ucrania, el auge de la inteligencia artificial y la creciente dependencia tecnológica, Retamares se ha convertido en una de las infraestructuras estratégicas más sensibles y de mayor crecimiento dentro de la arquitectura de defensa española.
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