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III Foro Mediterráneo

INNOMED, el proyecto que revolucionará la manera de entender la rutina y el trabajo

Miquel Barceló, Felipe Romera y Salvador Moreno Peralta explican un nuevo modelo de ciudad que entiende el litoral mediterráneo como un territorio de oportunidad

Presentación del proyecto INNOMED en el II Foro del Mediterráneo / L.O

Presentación del proyecto INNOMED en el II Foro del Mediterráneo / L.O

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Gloria Pérez

INNOMED no es un proyecto menor, sino revolucionario. La idea surge del encuentro entre Miquel Barceló, ingeniero industrial y economista; Felipe Romera, director general del Parque Tecnológico de Andalucía en Málaga (PTA); y Salvador Moreno Peralta, arquitecto urbanista, en el I FORO del Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica el 26 de julio de 2024 en Valencia, y posteriormente en el II FORO celebrado en Málaga el 15 de enero de 2025. En estos encuentros convergieron tres experiencias que desde la diversidad de sus desarrollos llevaba dentro una reflexión común: que la innovación, de la que tanto se habla, no sea un sector productivo, ni una industria, ni siquiera un lugar especializado para albergarla, sino un motor de transformaciones económicas y sociales aplicables al conjunto del territorio e inducidas mediante proyectos urbanísticos y constructivos concebidos para alojar actividades de alto valor añadido.

¿Qué elementos afines tenían esas experiencias de cada uno para elaborar el proyecto común?

Desde nuestra actividad cotidiana los tres estudiábamos la economía del conocimiento y cómo esta estaba transformando no solo los hábitos laborales cotidianos de la población sino las formas mismas del espacio urbano y sus relaciones con el territorio. Y nos concentramos en analizar las pautas urbanísticas de estas transformaciones. Desde Málaga, Felipe Romera postulaba, hace más de veinte años, y antes de que esa opinión se generalizara, que la innovación tenía que salir del reducto del Parque Tecnológico para filtrarse y expandirse al conjunto de la ciudad mediante los “barrios del conocimiento”. Algo que, en paralelo, Miquel Barceló desarrolló con los mismos propósitos modelo de Distrito Innovador con el proyecto 22@Barcelona y posteriormente en su libro “Distritos Innovadores, o cómo diseñar e implementar la transformación de la ciudad del siglo XXI”. Por su parte, Salvador Moreno proponía que la innovación se extendiera más allá de la ciudad y su área metropolitana, hacia su comarca y la región, incorporando la naturaleza, el campo y los pueblos, con sus propias características, a la “razón” urbana y productiva, hoy marginados de ella. El elemento común era ése: la superación del antiguo concepto de Parque Tecnológico por el de Distrito Innovador, no como un trasunto avanzado y tecnificado de los viejos polígonos industriales, ni como los exclusivos templos del conocimiento, sino como entes generadores de innovación allí donde procediera, ya fuera un barrio histórico degradado o un pequeño espacio rural condenado al despoblamiento.

Felipe Romera, director General del Parque Tecnológico de Andalucía y presidente de las Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) y Ana Montáñez, redactora de La Opinión de Málaga, durante su conversación "Sostener el boom tecnológico sin perder calidad de vida", en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo. Barcelona. 18/06/2026. Economía. AUTOR: Marc Asensio / Marc Asensio / PIM

Felipe Romera, director General del Parque Tecnológico de Andalucía y presidente de las Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) y Ana Montáñez, redactora de La Opinión de Málaga, durante su conversación "Sostener el boom tecnológico sin perder calidad de vida", en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo. / AUTOR: Marc Asensio / Marc Asensio / PIM

El acróstico INNOMED alude a la innovación y al Mediterráneo. ¿Por qué esa alusión y cuáles son las aspiraciones del proyecto?

En efecto, nos estamos refiriendo al arco mediterráneo español con sus diez provincias costeras y sus respectivos hinterlands —tierras del interior—. Este conjunto representa casi el 40% de la población y el 49% del PIB del país, y si no supera la media nacional es por la excesiva concentración allí de actividades económicas de escaso valor añadido como el turismo, la construcción y los servicios. Pero ciertamente, en este corredor mediterráneo se concentra también hoy una fuerte demanda residencial, porque el sector de la alta tecnología y el auge del trabajo a distancia desvinculan en gran medida el espacio del trabajo del de la residencia lo que, al permitir una mayor movilidad laboral, hace que todo el mundo quiera venir a vivir al mediterráneo. Entendíamos que esta demanda galopante había de corresponderse con unos nuevos planteamientos urbanísticos y de planificación territorial que impulsaran una oferta de espacios para empresas de alto valor añadido competitivas en el marco global, de alta productividad y elevados salarios.

¿Quiere esto decir que ven el litoral mediterráneo como un territorio de oportunidad?

Es exactamente esto lo que queríamos transmitir en el Foro. Si comparamos el rosario de ciudades del litoral mediterráneo español, y sus respectivos “hinterlands”, con otras grandes entidades regionales de Europa, como el Ranstadt holandés, la cuenca del Rhin- Rhur, o la “banana azul” entre el Gran Londres y Milán-Turín, por ejemplo, vemos aquí la estructura embrionaria de una de las “ciudades-región” más vigorosas de Europa. Con su gran variedad de recursos, presentes o potenciales, y sus características históricas y culturales de una enorme fuerza identitaria, en convivencia con la modernidad, son ciudades y provincias que resultan enormemente atractivas para el talento internacional. Hasta ahora ese atractivo ha servido mayormente para publicitar un modelo de ”calidad de vida” con el que atraer al turismo, pero, como decimos, ha llegado el momento de establecer también estrategias para el desarrollo de nuevas actividades económicas de otro tipo, basadas en la innovación y la tecnología con una visión global para competir con otros territorios del mundo.

Salvador Moreno Peralta, arquitecto urbanista, en el II Foro Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica / L.O

Salvador Moreno Peralta, arquitecto urbanista, en el II Foro Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica. / L.O

Pero el turismo es una de las mayores industrias del país, con una alta participación en el PIB. ¿Cómo encaja esto en el proyecto INNOMED?

Pues precisamente con una función coadyuvante y positiva. Ya hace dos décadas Jordi Borja y Manuel Castells explicaban cómo los “los lugares fuertes” de la Nueva Economía del conocimiento eran aquellos en los que, en una fecunda mezcla de usos, confluían las funciones básicas que se le demanda a una gran ciudad en el mundo desarrollado, es decir, los mismos requisitos de calidad urbana integral que exige el sector turístico de mayor valor, coincidentes con los que demanda lo más selecto del nomadismo digital. De esta forma mejorar las condiciones de vida urbana es una inversión de capital para consolidar también esta otra industria, como es la de ofrecer las mejores condiciones para vivir, considerando esa misma circunstancia, el mismo hecho de vivir, como un recurso económico, si se nos permite la expresión: la excelencia urbana, no sólo como un motivo de atracción turística, sino para la creación de un ecosistema tecnológico. Turismo y Tecnología confluyen, pues, en la misma exigencia, de forma que la excelencia y competitividad tecnológica devienen, en último término, en excelencia y competitividad urbana. Turistas y nómadas digitales persiguiendo objetivos comunes: exigencia de calidad urbana, aumento de la productividad de la economía y, en último término aumento de la renta per cápita de la población.

Se deduce de ello que INNOMED persigue un modelo urbano integrado, donde los lugares de trabajo y residencia están próximos. Pero, ¿cómo se llevan estas aspiraciones a la práctica?

La proximidad entre la residencia y el lugar de trabajo ha sido una aspiración histórica del urbanismo que reproduce el modelo de asentamientos característico de la ciudad preindustrial. Esta proximidad se anula con la expansión urbana y la zonificación funcional, y con la separación de los usos del suelo la movilidad cotidiana se convierte en una necesidad. Pero hoy la industria del conocimiento permite en gran medida vivir donde se trabaja y trabajar donde se vive, y de ahí surge un modelo urbanístico que recompone la vida del barrio tradicional, especialmente establecido en la ciudad mediterránea en donde la residencia, el trabajo, el comercio, la escuela... no respondían a una planificación superior sino que era el resultado espontáneo de la forma de vida cotidiana, cultural e históricamente sedimentada. Por eso no será difícil llevar a cabo este modelo porque irá a favor de una especie de “mainstream" recuperado. Ya desde el confinamiento en la pandemia se empezaban a reconfigurar por la vía de hecho muchos lugares hasta entonces segregados. Ahora se da la paradoja de que puede ser la modernidad y las industrias del conocimiento las que nos devuelvan a la vida tradicional del barrio, desde la inabarcable globalización a la seguridad familiar de lo local, con un saludable aterrizaje en la escala humana de lo cotidiano. Esto es lo que propone Miquel con sus Distritos Innovadores, y lo que proyectaron Felipe y Salvador hace veinte años para unos barrios degradados del Centro Histórico de Málaga, abortado por la propia administración que lo promovió.

Miquel Barceló, ingeniero industrial y economista, en el II Foro Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica.

Miquel Barceló, ingeniero industrial y economista, en el II Foro Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica. / L.O

Las ciudades mediterráneas también son rurales en muchos casos. ¿Qué propone INNOMED para las zonas de interior?

Esta es una de las circunstancias por las que una idea como INNOMED cobra el mayor de sus sentidos. Hoy día no pueden confiarse los crecimientos de las ciudades del litoral mediterráneo solo a la sobredensificación de las metrópolis, de su “huella” urbana, sencillamente porque sus exigencias de infraestructuras superan con creces la capacidad presupuestaria para su ejecución, a así como los plazos de sus tramitaciones por la exasperante hiperregulación normativa, lo que está produciendo ya el colapso efectivo de muchas ciudades. La única vía de crecimiento razonable que nos queda es insertar las capitales en un concepto más amplio de “ciudad-región” incorporando a la “razón” urbana , como si fueran los barrios de una ciudad cuyos contornos fueran la provincia, tanto los pueblos, aldeas o núcleos tradicionales como la naturaleza, el campo, en su doble acepción, en su estatismo como paisaje y en su activismo productivo, poniendo en valor con las nuevas tecnologías unos recursos agrícolas que fueron abandonados por los cantos de sirena del turismo y la construcción. Estos enclaves rurales y núcleos tradicionales, plenamente interconectados por ferrocarril o vías rodadas como digitalmente podrían ser una plausible opción residencial y laboral absolutamente integrada en la dinámica de la vida cotidiana. INNOMED implica un nuevo enfoque urbanístico que permita la vuelta a los hermosos pero con frecuencia declinantes pueblos de nuestras provincias de comunidades de jóvenes, alojados en su arquitectura tradicional o en una sensible reinterpretación de ella, servidos por equipamientos comunitarios de primera necesidad, comercio y enseñanza, que les permitan trabajar en red como nómadas digitales o con proyectos de cooperación igual que en los barrios de la capital, pero contemplando un olivar al abrir sus ventanas. Es en la aplicación de la idea de Distritos de Innovación al medio rural donde INNOMED puede alcanzar su dimensión más provechosa y estratégica por su capacidad de arrastre: un efecto beneficioso para aliviar las tensiones de crecimiento de las metrópolis, la viabilidad del acceso a la vivienda para una población joven, un descubrimiento de nuevos caladeros de productividad para las languidecientes economías locales, un ambiente propicio para desarrollar proyectos de investigación y una fijación de las poblaciones en sus lugares de origen evitando el “vaciamiento” de las regiones interiores.

Para terminar, ¿puede en definitiva INNOMED mejorar la vida de las personas?

Cualquier iniciativa de política urbanística o económica debe proponer en último término la mejora de las condiciones de vida de la sociedad. Pero aquí no se trata de enjuiciar sólo los objetivos, que, como sucede con todos los proyectos, leyes y reglamentos son todos encomiables, naturalmente. Aquí se trata de analizar más bien los postulados y los mecanismos que llevan a esos objetivos. Y, por tanto, de ver si lo que hemos respondido a las anteriores preguntas obedece o no cabalmente a la realidad social y económica del momento actual, determinado por las tendencias dominantes. En este sentido INNOMED encierra una idea tan paradójica como esperanzada: que la alta tecnología, la industria del conocimiento y la innovación no son fuerzas que fragmentan la ciudad sino, por el contrario, la condición económica que permite reconstruir precisamente la idea del barrio, del distrito y del lugar en el que se manifiesten las formas tradicionales de la convivencia. En este sentido vamos a seguir trabajando con la idea de que en el futuro este nuevo modelo de ecosistema innovador territorial, urbano y rural sea una realidad y se pueda ir implantando en las ciudades y en los territorios del mediterráneo.

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