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El emotivo obituario a Manolo Nicolás Porcar de su hijo: "Gracias"

Manolo Nicolás, padre e hijo, bien acompañados por su familia.

Manolo Nicolás, padre e hijo, bien acompañados por su familia. / Mediterráneo

Mediterráneo

Manolo Nicolás ha escrito este obituario de su padre, Manolo Nicolás Porcar, fallecido recientemente. Es el siguiente:

Gracias.

No es baladí el título del texto, porque si algo necesito hacer es agradecer las innumerables muestras de afecto y cariño hacia esa persona que nos dejó la mañana del 11 de Enero de este 2026. Hablo de Manolo Nicolás Porcar, mi padre.

Es increíble y gratificante ver hasta qué punto era conocido y querido, en la familia nos hacíamos una idea pero no podíamos llegar a imaginar su alcance.

Manolo nos dejaba a sus 94 años después de habernos dejado muchas lecciones de esas que difícilmente te pueden enseñar en clase, esas lecciones de vida que sólo en casa aprendes sin darte cuenta de su valía hasta que el paso del tiempo te lo va descubriendo. Pero Manolo ha sido mucho más, ha sido una persona cercana, divertida, implicada, responsable, profesional y cabezota cómo sólo los que le conocen lo saben.

Y a esos, a todos los que le han conocido y han tratado con él es a los que quiero darles las gracias por haber hecho de mi padre una persona feliz durante toda su vida. Mentiría si ocultara que, como cualquier mortal, ha tenido problemas, malos momentos y rachas complejas, pero también mentiría si no dijera que siempre ha sabido ponerle buena cara al mal tiempo y salir adelante.

Manolo ha sido muchos Manolos. Manolo el del seguro en su etapa laboral como corredor de seguros, con su compañero Maties. Manolo el de la fábrica, en Azulejos Figueroles, pilotando la administración con su compañero y gran amigo Rubén. Manolo el de las motos, cuántas historias de juventud vividas junto a su querido Enrique Escuder recorriendo todos los rincones de España siendo partícipes de los inicios del motociclismo en nuestro país. Manolo el de la lotería, con su gran afición al coleccionismo de décimos , cuantos viajes a ver a su lotero y amigo Javier en la Plaza Santa Clara. Y cómo no, Manolo ha sido Manolo el de la Federació de Caça. Ahí en esos despachos de la plaza Tetuán donde podrían haberse grabado unas cuantas series de Netflix. Despachos que para mi padre eran la Moncloa del mundo de la caza, desde donde se dirigía todo con un espectacular consejo de ministros, consejo formado por aquel equipazo de grandes amigos que, codo con codo, lograron llevar adelante el reto de situar a la provincia de Castellón como un referente en el mundo del deporte cinegético, siempre adelantándose a los tiempos, desde el máximo esfuerzo por preservar las especies, proteger la naturaleza, y potenciar la seguridad de los cazadores. Necesitaríamos unos cuantos GB de memoria para poder contar todas las historias vividas junto a Paco, Jovi (cuanto tiempo compartido junto a Jovi, estoy seguro que ha compartido mesa más veces que él que con media familia junta) , José Manuel Molés, Borrás, Juanjo, Badenes el de Adzeneta, Ángel , Gargallo, y como no Pepe, su admirado y amigo Pepe Capella, “el President”. Todos ellos junto a otros compañeros que no recuerdo en este momento y a los que pido disculpas, crearon una gran familia que perdurará para siempre. Muchas gracias a ese gran equipo de amigos y compañeros, y al resto de directivas de la delegación de Castellón con quien tuvo el placer de colaborar, como su amigo Jorge el de Llucena, que acompañó a mi padre en los últimos años por esos campos de tiro, almuerzos y cenas. Gracias a Mutuasport donde también estuvo como delegado en Castellón, y en general gracias a la Federación Valenciana de Caza de la Comunitat Valenciana y a la Real Federación Española de Caza que engloban todo lo que mi padre amó durante gran parte de su vida.

Pero quedan más Manolos, Manolo el de la Societat de Figueroles, porque mi padre no tenía bastante con la Federación, sino que se embarcó en una nueva batalla en el sector de la caza asumiendo la presidencia de la Sociedad de Cazadores de su querido pueblo Figueroles, gracias a todos los miembros de esta Sociedad por todas las muestras de apoyo. También ha sido Manolo pipa o Manolo el del caliqueño por su afición a la mala praxis de fumar, cuantos reproches y siempre una única respuesta “ tranquils jo no me trague el fum”. El caso es que su cabezonería llegaba al extremo de tratar de convencer a los profesionales sanitarios cuando le recriminaban su dañina afición por la pipa y el caliqueño, afortunadamente al final cedió y lo dejó.

Pero por encima de todo Manolo ha sido Manolo el de Figueroles , porque Figueroles ha sido su vida y su familia. Sí , familia, porque para él todos eran como familia. Cuántas partidas de guinyot, quants esmorçars, dinars i sopars, cuántas fiestas, cuántas tardes de toros. Cuánta felicidad en general. A todos los vecinos y vecinas de Figueroles les quiero agradecer el cariño y respeto que le han mostrado durante toda su vida, acompañándole en innumerables momentos que por siempre mi padre guardó felizmente en su memoria.

Pues bien, a todos estos, y a muchos otros que ruego me disculpen si los he podido olvidar, quiero darles las gracias por haber compartido con mi padre algo tan maravilloso, y que demasiadas veces olvidamos, como es la vida.

Sería injusto si no trasladara las gracias también a todo el personal sanitario que, especialmente en los últimos tres o cuatro años, porque antes gracias a Dios poco necesitó, hacontribuido con una excelente profesionalidad a brindarle una buena calidad de vida. Ahí está por ejemplo Candela, su cardióloga del hospital, o Bárbara, su doctora los últimos años en Figueroles , la millor como decía él, y los enfermeros Victoriano y Julia.

Bueno, y ahora llega el momento de dar las GRACIAS en mayúscula a TODA la familia. Estoy enormemente orgulloso de alzar la voz para poder decir que tengo una familia maravillosa, que siempre hemos estado unidos, nos queremos y nos ayudamos, una familia, a la que no es necesario nombrar, puesto que la familia de verdad no necesita nada más que ser familia. Una gran familia distribuida en muchos rincones de España, y especialmente en L’Alcora, Almassora (con Silvia, la madre de mis hijos, siempre ahí), en Castellón, Llucena, La Vall d’Uixó y , como no, en Figueroles. A todos muchas gracias por haber compartido la vida con mi padre y haberle hecho feliz hasta el último momento.

Y para acabar, entre lágrimas, les doy las gracias a mi mujer, Amanda, a cuyo lado sueño con envejecer, ahí está siempre siendo la luz en la oscuridad, a mis dos hijos Andreu y Ferran que son el mayor orgullo que cualquier padre pueda tener, la verdadera razón de vivir y luchar día a día y sin los que nada tiene sentido. Ferran y Andreu han hecho feliz a su abuelo como no os podéis imaginar, cuidándolo con un extraordinario cariño hasta el último día. Y a mi madre, Teresa, que puedo decir, necesitaría otro espacio como este para poder describir todo lo bueno de esta gran madre. Gracias mamá por haber hecho tan feliz al papá y haberte dejado la vida por él hasta el final. Teresa es sin duda la gran heroína de esta historia, la de mi padre, que sin ella no se hubiera podido escribir.

Gracias Amanda, gracias Andreu , gracias Ferran y gracias mamá. Gracias, porque juntos hemos estado siempre al lado del papá, ayudándole en todo y haciendo que su vida haya sido hasta el final una auténtica película.

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