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La clave para comprender la conducta humana pasa por la neurociencia

Un programa de la Universitat Jaume I genera una formación de excelencia en neurociencia de la conducta, uno de los campos más interesantes hoy

UJ

Profesores con las exalumnas Lidón Marín y Vanessa Daza.

Profesores con las exalumnas Lidón Marín y Vanessa Daza. / UJI

Castellón

Comprendernos a nosotros mismos, a los seres humanos. Ese es el propósito de uno de los campos de conocimiento de la neurociencia de la conducta y a él consagra la UJI uno de sus programas de máster, desde el interés en «generar una formación de excelencia con criterios científicos», como destaca su coordinador, el catedrático Alfonso Barrós.

Concebido «tanto para el alumnado que acaba de terminar el grado como para profesionales de la conducta y sus alteraciones, interesados en formarse en investigación para desarrollarse de forma autónoma en sus propias especialidades», el Máster Universitario en Investigación en Cerebro y Conducta (MUICC) permite que el alumnado aprenda a desarrollarse profesionalmente por sí mismo, lo que es su mayor atractivo. El coordinador recoge las palabras de una alumna del máster: «Me formo en investigación para una mejor prevención en mi práctica profesional».

Las claves

Una de las claves del programa es que las competencias que ofrece «se sitúan en la frontera del conocimiento actual para cualquier estudiante o profesional interesado en el comportamiento humano, teniendo en cuenta el sistema nervioso», explica Barrós.

En este sentido, la neurociencia de la conducta «nos permite entender los mecanismos biológicos que orquestan el comportamiento, para comprenderlo mejor», subraya. En el máster se entiende la conducta como «un proceso dinámico de redes neuronales, química y plasticidad».

Con un máximo de 25 alumnos, lo que facilita un contacto directo con un profesorado reconocido a nivel nacional e internacional, se busca «una inmersión» para formarse en conocimientos específicos y competencias transversales que preparan tanto para la investigación académica como corporativa en empresas.

Testimonio

Un buen ejemplo de esta preparación es Lidón Marín, exalumna del máster y becaria posdoctoral Marie Curie, ahora es profesora ayudante doctora en la UJI. Para ella lo más interesante fueron ciertas asignaturas optativas. «Era la primera vez que podía centrar mis estudios exclusivamente en lo que más me interesaba, que era la neurociencia cognitiva en humanos, y disfruté mucho las asignaturas que se centraban en la práctica musical, del lenguaje, la memoria, etc.».

En la actualidad, Marín aplica continuamente las habilidades y conocimientos adquiridos, al investigar con imágenes cerebrales de resonancia magnética. «Las técnicas de análisis de datos que aprendimos, con conocimientos de anatomía cerebral y funcionamiento cognitivo y conductual han sido determinantes en su trayectoria.

Experiencia

Por su parte, Vanessa Daza es técnica superior de apoyo a la investigación, en el grupo de Neuropsicología y Neuroimagen Funcional. En su caso destaca lo práctico que es el máster. «Los profesores son profesionales en activo y al explicar su experiencia, te acercan mucho más a la realidad» explica.

Asimismo, pone en valor, junto al buen ambiente reinante, el carácter «muy personalizable del programa, ya que cada persona puede elegir las asignaturas que crea que más le encajan para sus objetivos futuros». Daza cursa el doctorado en Psicología en el mismo grupo en el que trabaja y utiliza gran parte de lo que aprendió en su día a día laboral, especialmente las habilidades de búsqueda de información, análisis de datos y redacción científica, que son esenciales.

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