UN VÍNCULO MUY ESPECIAL
Tres caminos de Castellón a Santiago entre nieto y abuelo
Salvador y su nieto Alejandro han recorrido cientos de kilómetros juntos: «Disfrutamos mucho el uno del otro»

Tres caminos de Castellón a Santiago entre nieto y abuelo
RAFAEL FABIÁN
Uno de los vínculos más sólidos que existen es el que se establece entre nietos y abuelos. El pequeño Alejandro, que ahora tiene 12 años, no puede disfrutar habitualmente del suyo, pues reside en Andorra después de que su madre encontrara una oferta laboral a casi 400 kilómetros de su Castelló natal. Salvador, el abuelo, continúa en Castellón, donde cuenta los días que faltan hasta verano para disfrutar de su nieto, pues es en estas fechas cuando más tiempo pasa con él. De hecho, esta misma semana regresaron de realizar juntos el tercer camino de Santiago consecutivo.
«Disfrutamos mucho el uno del otro», reconocen al unísono Alejandro y Salvador, que es un amante de realizar esta tradicional ruta a Santiago, que ha recorrido ya en diferentes tramos en unas 25 ocasiones. «El primer año recorrimos 120 kilómetros desde Sarria hasta Santiago, en 2018 hicimos unos 300 saliendo desde Oporto y en este mes hemos completado el camino del inglés que sale desde Ferrol para después enlazar con Muxía y Fisterra en un total de unos 240 kilómetros», destapa un Salvador que no descarta recorrer algún día el camino a Santiago desde Castelló: «Sale desde Sant Jaume de Fadrell y sube por Lidón, la Magdalena, Morella, Alcañíz, Zaragoza, Logroño... Ahora mismo lo veo difícil porque son mínimo 40 días, pero me gustaría mucho».

Tres caminos de Castellón a Santiago entre nieto y abuelo
En caso de que complete esta hazaña, a buen seguro su nieto Alejandro le acompañaría, pues «está ya más en forma que el abuelo», según confirma orgulloso Salvador, que a sus 64 años espera seguir completando caminos mientras las fuerzas le respeten.
«En 2021 queremos hacerlo con mi madre y mi abuela, y ojalá puedan venir también los tíos», relata el niño de 12 años, todo un apasionado ya de esta ruta. «Lo que más le gusta es cuando le dan el diploma y este año le han dado cuatro, en San Francisco, Santiago, Muxía y Fisterra, así que era el niño más feliz del mundo», añade Salvador, que presume también de la última hazaña del pequeño: «Consiguió ser monaguillo en la misa de peregrinos de Santiago. Casi nada».

Tres caminos de Castellón a Santiago entre nieto y abuelo
UN ‘RARA AVIS’
Se calcula que unos 100.000 caminantes llegan hasta la capital gallega de forma anual, pero pocos tienen la edad de Alejandro, que completó el primer camino con solo 10 años. «Hasta nos piden fotos porque no es nada habitual», admiten.
Salvador afirma que pese a su amplia experiencia en la ruta, su nieto le descubre siempre algo nuevo: «Es una esponja y ve cosas distintas. Todo le llama la atención, sobre todo la naturaleza. A veces, cuando hacemos una parada me quedo mirándole y pienso, ojo lo que estoy disfrutando de mi nieto». Por su parte, Alejandro, con una madurez impropia para su edad, asegura: «Cuando llego al final del camino siento alegría por haber acabado, y también tristeza porque se ha acabado. Me gusta porque desconecto de la rutina, de la civilización».

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