George Bush dio ayer por concluida la disputa sobre Irak, que durante dos años ha enfrentado a Estados Unidos y Europa. El apoyo europeo, sin embargo, parecía limitado y condicionado al cumplimiento de la legislación internacional. "Las amargas diferencias sobre la guerra han terminado", declaró el presidente estadounidense, al término de la cumbre entre EEUU y la Unión Europea, que ayer se celebró en el castillo de Dromoland, en Irlanda.

"Todos estamos de acuerdo en que un Irak pacífico y democrático, con su integridad territorial intacta, será beneficioso para todos", indicó Bush, en la rueda de prensa conjunta con el jefe de turno del Consejo Europeo y primer ministro irlandés, Bertie Ahern, y el presidente de la Comisión, Romano Prodi.

APOYO AL PUEBLO IRAQUÍ La declaración conjunta suscrita por ambas partes indica que "EEUU y la UE comparten un compromiso común para apoyar al pueblo iraquí y a un Gobierno interino plenamente soberano". La reconciliación iniciada con la aprobación de la resolución sobre Irak, el pasado día 8, se materializó con el apoyo de EEUU y la UE "al entrenamiento y equipamiento de unas fuerzas de seguridad iraquís profesionales, capaces de asumir unas responsabilidades cada vez mayores en la seguridad del país", aunque sin citar a la OTAN.

Pero el compromiso militar de Europa para controlar a las fuerzas insurgentes que actúan en Irak es poco concreto. EEUU desea obtener la aprobación de la OTAN en este capítulo, algo que Bush discutirá en Estambul. "La OTAN tiene la capacidad y la responsabilidad de ayudar a la gente de Irak a derrotar la amenaza terrorista", afirmó Bush. "Cuanto más rápidamente los iraquís se hagan cargo de su propia seguridad, más rápidamente la misión terminará".

Además del apoyo a la reconstrucción de Irak, la declaración aboga por la reducción de la deuda externa iraquí, que debería producirse en paralelo con "un programa del Fondo Monetario Internacional". "Es vital que avancemos juntos en los próximos días, ya que la transferencia de soberanía se aproxima", subrayó Ahern, que consideró "esenciales" las relaciones transatlánticas para la prosperidad, el crecimiento y la seguridad mundiales.

PROTESTAS Y CRÍTICAS Ahern tuvo que hacer grandes equilibrios diplomáticos para recibir a Bush, debido a las críticas y la hostilidad de los irlandeses hacia el actual inquilino de la Casa Blanca. Medio centenar de manifestantes lograron ayer acercarse a las inmediaciones del aeropuerto de Shannon, aparatosamente protegido por fuerzas de la policía y del Ejército, cuando el Air Force One (avión presidencial) despegaba rumbo a Turquía. Unas 10.000 personas se habían manifestado pacíficamente el viernes en las calles de Dublín y en otros puntos del país, donde tradicionalmente se recibe con gran alborozo a los mandatarios de EEUU.

En su reunión bilateral, Ahern expresó al presidente estadounidense la preocupación de Europa y de las organizaciones de derechos humanos por la situación de los presos de Guantánamo. Por otro lado, ayer también se supo que el primer ministro británico, Tony Blair, pidió personalmente a Bush que permita el retorno de los cuatro británicos que aún siguen detenidos en la base de Cuba.