En una reunión casi improvisada el primer día tras su regreso de las vacaciones, el canciller alemán, Gerhard Schröder, trataba de buscar en la tarde de ayer una salida al clima de confrontación social que ha ocasionado su reforma laboral, bautizada como Hartz Cuatro.

Aunque el Gobierno trató de quitar importancia a la reunión, el hecho de que los ministros de Finanzas, Hans Eichel, y de Economía, Wolfgang Clement, así como el presidente de Los Verdes, Rainer Bütikofer, se vieran obligados a interrumpir sus vacaciones estivales para asistir a ella indicaba suficientemente que se trataba de una verdadera crisis.

GESTIÓN PERSONAL Schröder decidió ocuparse de la cuestión personalmente después de que esta semana las cada vez más frecuentes críticas desde las propias filas socialdemócratas a la reforma laboral le hicieran temer un descarrilamiento de la situación, en plena campaña electoral en varios estados.

Hartz Cuatro unifica las ayudas a los desempleados en una sola y les obliga a aceptar casi cualquier trabajo.