El juez chileno Juan Carlos Urrutia procesó ayer al teniente coronel Mario Manríquez Bravo al existir "fundadas sospechas" de haber sido el autor de uno de los asesinatos que estremecieron al mundo tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973: el del cantante Víctor Jara. Manríquez Bravo fue el jefe del inmenso campo de prisioneros que se instaló en el Estadio Nacional de Santiago de Chile.

Y Jara, personaje emblemático de la derrocada Unidad Popular, fue uno de sus cautivos. Pocos días después de que se iniciase la dictadura del general Augusto Pinochet, el autor de Te recuerdo, Amanda fue encontrado sin vida en el sur de Santiago, cerca del cementerio. Su cuerpo había sido atravesado por 34 impactos de bala. Sus manos, golpeadas con la culata de los fusiles, "quedaron reducidas a una sola herida", según el dictamen judicial.

Antes de morir, relató alguna vez su viuda, Joan Turner, en el libro Canto truncado, el músico y director de teatro "apenas podía caminar, tenía la cara y la cabeza ensangrentadas, al parecer le habían roto una costilla y le dolía el vientre, donde le habían pateado".