Los planes de George Bush para el mundo árabe tendrán que esperar. La estrategia del Gran Oriente Medio, el proyecto del presidente de EEUU de imponer reformas democráticas y económicas a los países árabes, tuvo un inicio muy descafeinado con el Foro del Porvenir, la primera fase de ese plan.

Este encuentro, que reunió en Rabat a los ministros de Exteriores y Finanzas del G-8 con los de 23 países árabes y musulmanes, dio resultados modestos. Del foro, que sólo sirvió para exhibir el rechazo del mundo árabe a las reformas procedentes de EEUU, no surgió ningún compromiso de cambio político. Sólo se obtuvo el acuerdo sobre unas tímidas reformas socioeconómicas.

Washington había revisado a la baja sus planes de imponer reformas democráticas a los países árabes. Ayer, el secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, dijo: "El cambio sólo puede venir desde dentro y no puede ser impuesto desde fuera".

En la declaración final, el Foro rechazó la presión extranjera para la democratización. "El proceso de reformas debe variar según cada país", se destaca en el texto, en el que se sentenció: "Cada país tiene derecho a determinar su sistema político y sociocultural". Esas premisas tienen poco que ver con las intenciones de Bush, que quería imponer reformas. Según EEUU, la democracia y el desarrollo acabarían con la frustración de millones de árabes y con el terrorismo islamista.

RESPETO AL ISLAM Los países musulmanes exigieron a EEUU "respeto" y "un trato de igualdad". Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, fue claro: "No puede haber colaboración mientras a una de las partes se la acusa de terrorista", dijo antes de pedir a los estados del G-8 que se disculpen "por las acusaciones hechas contra el islam".

Los países árabes quisieron condicionar las reformas a la solución del conflicto entre israelís y palestinos, algo que EEUU rechazó. Mientras, la sociedad marroquí, que ve en el Foro un instrumento para extender el imperialismo de EEUU, expresó su rechazo en una manifestación.

Por su parte, la Unión Europea (UE), representada por Javier Solana, expresó su recelo al proyecto de Gran Oriente Medio. El Foro, que el año que viene se celebrará en Bahrein, se cerró con la decisión de crear un fondo de 100 millones de dólares (76 millones de euros, 12.645 millones de pesetas) para financiar microcréditos, proyectos para alfabetizar a 20 millones de personas antes del 2015 y planes para la formación de 250.000 jóvenes.