Las llamadas del trabajo no cesan en las casas de algunos soldados heridos en Irak. El Pentágono les reclama el material que no han devuelto (el casco, la mochila...) o bien, en otros casos, les comunican que durante las semanas que han pasado en el hospital, curándose de las heridas, les han pagado de más. Unos 330 militares han sido contactados por el Ejército y a 99 de ellos se les ha perdonado la deuda.

Uno de los afectados es Robert Loria, de Middletown, en Nueva York. Loria, de 27 años, ahora retirado, resultó herido en febrero del 2004. Nueve meses después de estar ingresado en un hospital militar cerca de Washington, el Ejército le comunicó que no había devuelto todo el material y que había estado cobrando durante la convalecencia, como si hubiera estado en combate, por lo que tenía que devolver la diferencia. El supuesto adeudo ascendía a 6.200 dólares (5.130 euros).

SISTEMA INFORMATIZADO El caso de Loria se solventó gracias a donaciones, al darlo a conocer un diario local y cuando varios abogados se preocuparon por el caso. El Ejército alega que estos errores se deben a que el sistema está informatizado y no se han revisado los casos uno a uno.