Los líderes de la Unión Europea (UE) reprocharon ayer al primer ministro británico y presidente semestral europeo, Tony Blair, que se niegue a costear la integración de los países del Este. El polémico cheque británico, por el que Londres recupera dos tercios de su contribución neta a la UE, centró las críticas de los jefes de Estado y de Gobierno en el primer día del Consejo Europeo de Bruselas.

Los mandatarios advirtieron a Blair de que sin una reforma sustancial del cheque británico no será posible pactar hoy el marco presupuestario de la Unión para el periodo 2007-2013, lo que agravaría la actual crisis política europea. Blair anunció que presentará esta manaña una nueva propuesta, después de que la mayoría de líderes europeos le reclamaran durante la cena un aumento del gasto comunitario que no penalice a los países del Este y aumente la contribución británica a la UE.

CHOQUE CON FRANCIA En una reunión bilateral previa, el presidente francés, Jacques Chirac, exigió a Blair una "reforma permanente" del cheque británico que implique modificar el mecanismo y reducir sustancialmente su importe para que el Reino Unido "asuma su parte en financiar la ampliación". La propuesta británica implica un incremento del cheque del 40% al pasar de una media de 5.000 millones de euros a 7.000 millones. Francia, Italia y España pagan el 66% del cheque, por lo que cualquier aumento del mismo disparará el coste para estos países.

Chirac también indicó a Blair que Francia está dispuesta a aceptar una revisión de la estructura del presupuesto comunitario, incluida la política agraria, pero que ningún cambio puede tener efectos prácticos antes del 2014. Blair pretende que esa revisión se aplique en el 2010 para recortar de inmediato el gasto agrario. El ambiente de la reunión fue "muy malo", según fuentes diplomáticas. El propio Blair reconoció que las negociaciones en la cumbre serán "muy duras" y que será "muy difícil" llegar a un acuerdo.

Antes de la cumbre, Chirac se reunió también con la cancillera alemana, Angela Merkel, y con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para intentar consolidar un frente común contra la estrategia británica de reducir el gasto europeo al mínimo y de conservar el máximo de su cheque.

ALIANZA COMÚN Francia suscribió además una carta con Polonia (tradicional aliado británico) en la que ambos países advirtieron de que la última oferta británica, que establece un gasto de 849.303 millones del 2007 al 2013, "no puede ser la base de un acuerdo". El primer ministro polaco, Kazimierz Marcinkiewicz, expresó su confianza en la firmeza de Francia para combatir el plan británico. La propuesta de Blair supone un recorte de 12.700 millones en las ayudas previstas para el Este respecto al último proyecto de la anterior presidencia luxemburguesa.

Bélgica, Dinamarca y Luxemburgo también insistieron en especial en la necesidad de que Gran Bretaña aumente sus aportaciones a la UE. La mayoría de los países del Este criticaron que Blair pretenda penalizar a los más pobres, pero algunos, como Eslovaquia y la República Checa, se mostraron favorables a la propuesta. Alemania, principal contribuyente neto de la Unión, mantuvo una actitud cauta, pero también pidió una mayor aportación de los británicos.