George Bush admitió ayer por primera vez la existencia de prisiones secretas de la CIA fuera de EEUU y anunció el traslado de 14 líderes terroristas desde estas cárceles a Guantánamo, en Cuba, para ser juzgados. Bush habló después de que el Tribunal Supremo declarara ilegal en junio el sistema de tribunales de excepción instaurado por Washington en esa base militar.

En su tercer discurso sobre la guerra contra el terrorismo desde la semana pasada y ante familiares de víctimas del 11-S, el presidente señaló que entre estos "peligrosos terroristas" está Khalid Sheik Mohammed, número tres de Al Qaeda antes de ser detenido en el 2003 y supuesto cerebro de los ataques del 2001. También están Ramzi Binalshibh, que iba a ser uno de los secuestradores en el 11-S, y Abu Zubaydah, enlace entre Osama bin Laden y las células de Al Qaeda hasta su captura en el 2002, además de otros sospechosos relacionados con los ataques a las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania.

El presidente ha reconocido la existencia de estas cárceles secretas casi un año después de que la prensa se hiciera eco de la noticia y tras las críticas a su Administración por el trato a los detenidos. Bush señaló que estos detenidos han sido "la mejor fuente de información de los servicios de inteligencia en su esfuerzo para prevenir nuevos ataques", añadiendo que nunca ha autorizado ninguna forma de tortura. Apuntó que los detenidos "permanecen bajo nuestra custodia para que no puedan matar a más gente" y que los puntos donde se hallan estas prisiones continuarán en secreto.

BAJO CUSTODIA Los 14 detenidos ahora llevados a Guantánamo "serán sometidos a juicio después de que el Congreso apruebe los nuevos tribunales militares", apuntó Bush, a quien el Supremo asestó un duro golpe el 29 de junio al invalidar los tribunales de excepción que iban a juzgar a los presos de esa base.