El papa Benedicto XVI reconoció ayer que estaba "profundamente dolido por las reacciones suscitadas" a raíz del discurso que pronunció el martes en la Universidad de Ratisbona, que ha levantado una oleada de protestas en todo el mundo islámico. No obstante, esas palabras no bastaron a los Hermanos Musulmanes egipcios, una de las organizaciones más influyentes, que las consideraron insuficientes.

En su declaración, Joseph Ratzinger no se excusó por lo dicho, aunque explicó que "el breve pasaje" del discurso "era una cita de un texto medieval que no expresa de ninguna manera mi pensamiento personal". Aprovechando el rezo público del Ángelus en su residencia veraniega de Castelgandolfo, intentó apaciguar el enorme rechazo que sus palabras habían suscitado.

Ante unos dos mil peregrinos, Benedicto XVI dijo esperar que sus palabras "sirvan para calmar los ánimos y aclarar el verdadero sentido de mi discurso, que en su totalidad era y es una invitación al diálogo franco y sereno con gran respeto recíproco".

ENCARGO A LOS NUNCIOS Es la primera vez que un Papa aclara personalmente su pensamiento, aunque sin dar marcha atrás. Por su parte, el nuevo secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, explicó ayer que "reducir el discurso tan amplio de un gran teólogo como Ratzinger al fragmento de una cita, me parece una manipulación de las intenciones del papa".

Sin embargo, el primer ministro de Benedicto XVI dijo que este había "encargado a los nuncios (embajadores) ante los países árabes que llevaran y explicaran mi declaración a las autoridades políticas y religiosas, teniendo presentes los elementos que hasta ahora han sido descuidados".

Se refería a la declaración con la que el Vaticano salió al paso de las protestas. En ella se decía que la cita en la que un emperador bizantino del siglo XIV acusaba a Mahoma de traer "lo malo e inhumano", fue usada por el Papa "para concluir con un claro y radical rechazo de los motivos religiosos de la violencia, venga de donde venga".

Tras oficiar misa en Roma, Bertone ilustró ayer que "en el interior del mundo islámico ha habido también reacciones positivas", como la del rector de la mezquita de Marsella, que se había declarado "ni maravillado, ni ofendido por las palabras del Pontífice, ya que han sido una invitación a meditar sobre las palabras del Profeta".

Entre tanto, en El Cairo, el histórico movimiento islamista Hermanos Musulmanes consideró ayer insuficientes las disculpas de Joseph Ratizinger. El número dos de la Hermandad, Mohamed Habib, hizo un llamamiento para que el "Papa del Vaticano emita una clara disculpa que ponga fin definitivamente a toda confusión". En una entrevista a Reuters Habib preguntó: "¿Por qué escogió esta cita si no expresaba sus opiniones?".

Otro movimiento islamista, el palestino Hamás, condenó ayer los ataques a iglesias cristianas en Tierra Santa. El primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Ismail Haniya, recordó que los cristianos de Cisjordania y la franja de Gaza "son también parte del pueblo palestino".

CRÍTICAS HEBREAS El último en sumarse a las críticas al Papa fue el rabino jefe sefardí de Israel, Shlomo Amar. En una carta al jeque Yusef Kardawi, el influyente líder religioso de la cadena de TV Al Jazira, Amar escribe: "Incluso cuando hay una lucha entre naciones esta no puede convertirse en una guerra de religiones". Y el rabino Menachem Froman, con el consentimiento del gran rabino Amar, añadió: "Sabemos que la guerra entre judíos y musulmanes es responsabilidad del mal". "Sabemos que el islam se llama así por la paz", indicó.