La Habana fue tomada ayer por sorpresa y se quedó con la boca abierta ante el anuncio de la renuncia de Fidel Castro al poder que ha ejercido durante medio siglo, tras el triunfo de la revolución de 1959. Las reacciones de la población son encontradas: para algunos el mundo se va a acabar, en cambio otros ven en el adiós de Castro el inicio de un periodo de cambios. Hay tristeza, inseguridad, cautela, alegría, confusión, mucha incertidumbre y calma entre la gente.

"Les comunico que no aspiraré ni aceptaré --repito--, el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe", fueron las palabras que Castro, de 81 años y convaleciente desde hace 19 meses, escribió en un "mensaje a sus compatriotas" en la portada del diario Granma, en el que reconoció que no está "en condiciones físicas de ofrecer" la "movilidad y entrega que requieren" los cargos citados.

SECUELAS INSUPERABLES. Aunque desde mediados de diciembre el mandatario venía dejando entrever que dejaría sus cargos e incluso en la última de las "reflexiones" dijo que haría un anuncio importante, no se esperaba que fuera a renunciar al poder que de forma interina delegó en su hermano Raúl el 31 de julio del 2006, tras sufrir una hemorragia intestinal que lo llevó a las puertas de la muerte y cuyas secuelas no ha remontado. Desde entonces, el líder comunista no ha sido visto en público, solo en fotos, vídeos y mensajes.

Incluso los medios de prensa, todos oficiales, reaccionaron con estupor al anuncio, limitándose a leer el texto del estadista. Buenos días, la revista informativa con la que abre sus transmisiones la tele, solo al final de sus dos horas de emisión cerró con un vídeo patriótico que incluía imágenes de Castro en Playa Girón. Los reporteros no recogieron opiniones de la ciudadanía. Entrada la mañana, la radio incluyó las reacciones internacionales, sin comentarios.

Gustavo suele recorrer la capital con una bicicleta que lleva delante una pequeña tarima con tiestos de plantas. "Fue Dios quien decidió por nosotros y le dijo a Fidel que se quedara en su casa. En una isla, las cosas siempre vienen de afuera, pero esta vez, nos llegaron del cielo. Del futuro no le puedo decir nada a no ser que espero sea distinto al presente, distinto para ser mejor, quiero decir", subrayó.

Germán, un retirado del Ejército, aventuró: "Va a seguir orientado a la población con los escritos que hace en el periódico y poniéndose de acuerdo con Raúl y no va a pasar nada. No puede ser de otra manera, aquí no se movía una hoja sin que Fidel lo supiera y gobernar es él el que más sabe".