El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió hoy en que no mantendrá un diálogo con el nuevo jefe de Estado cubano, Raúl Castro, al que llamó "dictador", en tanto no se produzca una verdadera democratización en la isla.

En una rueda de prensa en la que abordó una gran variedad de asuntos, Bush afirmó que una reunión con Castro enviaría "el mensaje equivocado" a los defensores de los derechos humanos y serviría para "dar prestigio a un dictador". En su lugar, señaló el gobernante, Estados Unidos seguirá insistiendo en su política actual y mantendrá su presión "hasta que Cuba empiece a alcanzar la libertad", explicó.

En este sentido, confirmó que tras la confirmación de Raúl Castro como nuevo presidente cubano "mantendremos el embargo" económico que EEUU impone a Cuba desde hace casi cincuenta años y que representa la piedra angular de su política contra el régimen comunista. "Mantendremos el embargo y seguiremos insistiendo (en la democratización) hasta que Cuba empiece a alcanzar la libertad", señaló el presidente norteamericano.

Según Bush, sentarse a la mesa con un dictador "disminuye el prestigio de mi cargo y eleva el suyo, que podría decir: Mírenme, hasta el presidente de EEUU me reconoce".

En su discurso de toma de posesión ante la Asamblea Nacional, Raúl Castro, de 76 años, que fue confirmado el domingo como nuevo presidente del país, anunció que su prioridad será satisfacer las necesidades básicas de la población.

Raúl Castro sustituye a su hermano Fidel, de 81 años, que, aquejado de una grave enfermedad intestinal, el pasado día 18 anunció que se retiraba después de casi cincuenta años en el poder. En la nueva jefatura política cubana prácticamente solo ha cambiado Fidel Castro, que desde hace 19 meses convalece de su enfermedad y había ya delegado sus funciones en su hermano Raúl y en sus hombres de confianza.