El otoño político se anuncia caliente para Silvio Berlusconi, que no parece dispuesto a encajar más golpes tras cuatro meses de críticas por su alegre vida privada y ayer se lanzó al ataque contra la prensa, mientras la crisis económica se apresta a pasar una cara factura en términos de paro y cierre de empresas.

El primer ministro italiano interpuso ayer una querella contra el diario La Repubblica, al que acusa de difamarle por publicar cada día, en italiano e inglés y desde hace cuatro meses, las mismas 10 preguntas sobre sus relaciones sexuales y su salud. Berlusconi considera que esas preguntas son "retóricas y claramente difamatorias", y que inducen al lector a pensar que se trata de "circunstancias verdaderas, realidades que de hecho no existen", por lo que pide un millón de euros de resarcimiento. Su abogado, Nicolò Ghedini, ha anunciado que seguirán otras querellas contra diarios españoles, franceses y británicos. "La querella es un despropósito. Mejor que se calme, porque a este paso deberá llevar a medio mundo a los tribunales", señaló Pier Luigi Bersani, aspirante a secretario del PD.