Cuarenta y ocho horas después de los graves enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas del orden que tuvieron lugar durante los funerales por el gran ayatolá Husein Ali Montazeri, reformistas iranís volvieron a protagonizar ayer nuevos incidentes, en esta ocasión en Ispahan, en el centro del país. Las autoridades policiales profirieron ayer nuevas amenazas contra el movimiento reformista y advirtieron de que actuarán "con firmeza" contra los "perturbadores del orden".

Partidarios de Montazeri se congregaron en una mezquita de Ispahan y la policía se empleó a fondo para dispersarlos. Los agentes, que hicieron uso de porras y gases lacrimógenos, causaron una cincuentena de heridos. Los incidentes suponen una nueva escalada de la tensión en Irán, seis meses después de la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad.