El entrenamiento de los militares británicos para interrogar a prisioneros incluye técnicas de humillación como obligarles a desnudarse, y métodos para desorientarles, privándoles de sus percepciones sensoriales. Las instrucciones, contenidas en los manuales secretos de formación a los que ha tenido acceso el diario The Guardian, están pensadas para degradar, agotar y confundir a los presos. Su contenido implica una violación de la legislación internacional de la Convención de Ginebra. Esa normativa, aprobada en 1949, prohíbe "la coerción física o moral para obtener información", y el maltrato a los detenidos.

El diario señala que los cursos se impartieron en una unidad militar conocida como Rama F, que es parte de la Organización de los Servicios Conjuntos de Inteligencia, cuyos cuarteles generales están en Bedfordshire.

En los manuales elaborados en los años 2005, 2008 y en fechas posteriores, se ordena a los futuros interrogadores desnudar a los prisioneros antes de cada sesión. "Desnúdeles. Manténgales desnudos si no sigue las órdenes". También se recomienda al interrogador que se asegure de registrar convenientemente el prepucio y de que sus nalgas estén separadas.

Los capturados deben permanecer en condiciones físicas intimidantes y precarias, si bien deben poder dormir al menos cuatro horas ininterrumpidas diarias. Los militares han de encontrar un lugar "discreto", preferiblemente algún sitio de aspecto "horrible", como un contenedor, lejos de lugares "donde puedan ser oídos" y lejos también "de los medios de comunicación". Las preguntas se deben hacer en tono "hosco".

El Ministerio de Defensa británico guardó silencio y prefirió no comentar ayer el contenido de las revelaciones periodísticas, aduciendo para ello que las técnicas de detención estaban siendo revisadas en estos momentos.