El Gobierno de Pakistán ha detenido a varios informadores locales que colaboraron con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en la operación que, el pasado2 de mayo, permitió acabar con la vida del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, según informa este miércoles The New York Times en su edición digital. Estos arrestos suponen un nuevo golpe a las relaciones entre el país centroasiático y Washington, que se han ido degradando progresivamente a raíz de la operación contra el dirigente terrorista. Los detenidos son cinco colaboradores que ayudaron a la CIA a recabar la información necesaria para localizar al que fue durante años el enemigo número uno de EEUU. Según el diario estadounidense, entre los arrestados se encuentra un oficial del Ejército de Pakistán que tomó nota de la matrícula de algunos de los vehículos que entraban en el complejo en el que residía Bin Laden en Abbottabad. De momento se desconoce el estado y paradero de los informadores de la CIA. Tampoco se ha informado de sus identidades ni de cuándo se produjeron exactamente los arrestos. En las semanas posteriores al golpe contra Bin Laden, Washington trató de recomponer las deterioradas relaciones, lo que llevó a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a viajar a finales de mayo a Islamabad para reunirse con los principales líderes de Pakistán. No obstante, las relaciones entre los dos países no parecen haber mejorado. Estados Unidos ha afirmado públicamente que se reserva el derecho a poner en práctica nuevas acciones unilaterales contra los insurgentes en Pakistán, mientras que Islamadad se queja de que estas acciones supondrían una violación de su soberanía. En represalia por la operación norteamericana contra Bin Laden en suelo paquistaní, el Gobierno de Islamabad ha pedido la retirada de 200 militares estadounidense que trabajaban como asesores en Pakistán.