Su nombre figuraba en las miles de páginas del salafismo yihadista que operan en internet como el sustituto del fallecido Osama bin Laden. Al final, los pronósticos se han confirmado y tras una reunión de la cúpula de la organización, el egipcio Aymán al Zauahiri, hasta el momento número dos de la franquicia terrorista, se convierte a partir de ahora en el cerebro de los yihadistas, en su referente moral y en su líder estratégico; en inspirador e instigador de las operaciones de un grupo extremista que sigue declarando la guerra santa a Occidente.

La estructura de la organización fundada por Osama bin Laden, lejos de debilitarse como apuntaron algunos analistas tras la muerte de su mentor, recupera cuerpo y forma y vuelve al mundo cibernético con un mensaje claro: "La dirección del grupo de Al Qaeda al Yihad, tras haber completado las consultas, anuncia que el jeque doctor Abi Mohamed Aymán al Zauahiri asume la responsabilidad de dirigir el grupo" y pide a Dios que le dé suerte a él "y a todos los musulmanes para que trabajemos con la sharia ley islámica".

Con este anuncio, la confusión suscitada en el seno del grupo terrorista a raíz de la identidad del nuevo líder queda disipada. Saif al Adel, exmilitar de 50 años y también de la vieja cúpula de la organización, deja el puesto de número uno que asumió de forma transitoria y, en su lugar, entra Al Zauahiri, sustituyendo al que fuera el terrorista más buscado y que murió en una operación militar.

IMPULSAR ÓRDAGOS Los seguidores de Al Qaeda recobran la tranquilidad viendo que su organización, que ha sembrado el terror el mundo, seguirá impulsando órdagos en nombre de Alá y seguirá vertiendo amenazas en internet sobre futuros atentados. Peor aún, la maquinaria de la organización proseguirá en la movilización del mundo musulmán para mantener elevados los niveles de reclutamiento. De hecho, al conocerse al sustituto de Bin Laden, Al Qaeda, en su comunicado, puso de manifiesto la "continuidad de su lucha contra los atacantes de los hogares del islam, encabezados por EEUU, y su hijastra Israel" e invita a seguir los preceptos del islam en su versión más rigorista.

Al Qaeda pretende atribuirse las revoluciones en el mundo árabe-musulmán dando su apoyo a las "intifadas" de los pueblos oprimidos "que se han levantado contra los corruptos de Egipto, Túnez, Libia, Yemen, Siria y Marruecos apoyados por Occidente". El intento, por segunda vez, de recuperación por parte de los terroristas de la llamada primavera árabe abre nuevas heridas entre los jóvenes revolucionarios que lo que defienden es un islam de paz y un discurso de libertades y cambios contra las teorías alqaedistas.