Las obligaciones portuguesas a cinco y diez años eran penalizadas hoy con los mayores intereses registrados desde la entrada en vigor del euro, tras la falta de un acuerdo en la Unión Europea (UE) para una ayuda adicional a Grecia. La presión sobre la deuda portuguesa en el mercado secundario -donde se compran y venden los títulos adquiridos en subasta pública- llevó a los títulos a diez años a cotizar a una tasa del 11,02 por ciento, ligeramente por encima de la alcanzada el viernes. De esta forma, el diferencial respecto al bono alemán superó los 811 puntos básicos. A una mayor tasa cotizaban hoy las obligaciones lusas a cinco años, al 12,62 por ciento, después de siete jornadas consecutivas de subidas. La diferencia respecto a la deuda germana con vencimiento a cinco años era todavía más alta y llegó a los 1.051 puntos base. Los inversores penalizaban hoy los títulos lusos, griegos e irlandeses después de que los 17 países miembros de la eurozona no lograran ponerse de acuerdo para desbloquear 12.000 millones de euros de ayuda al país heleno. La acuciante presión de los mercados sobre la deuda lusa no se ha detenido pese a que el país acabó por recurrir al rescate financiero de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado abril, por el que recibirá 78.000 millones de euros a cambio de los que se comprometió a acometer profundos ajustes y reformas en su economía. La crisis derivó en la dimisión del primer ministro, el socialista José Sócrates, y en la celebración de elecciones legislativas el pasado 5 de junio, que arrojaron un cambio de Gobierno al otorgar una clara victoria al Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha). Los 230 diputados que conforman el Parlamento luso toman hoy posesión de sus cargos y para mañana está previsto que lo haga el nuevo Gobierno, que contará con mayoría absoluta gracias a la alianza de socialdemócratas y los democristianos del CDS-PP y cuyo primer ministro será el líder del PSD, Pedro Passos Coelho.