Los recortes en los presupuestos británicos de Defensa y el incremento de misiones militares están creando fricciones entre mandos castrenses y el primer ministro, David Cameron. El jefe del Gobierno y líder conservador no pudo contener ayer su irritación a propósito de ciertos comentarios sobre la misión del Reino Unido en Libia.

El mariscal Simon Bryant, número dos de la Royal Air Force (RAF), ha indicado que habrá problemas para poder responder a futuras emergencias si la intervención de las fuerzas británicas en Libia se prolonga más allá del próximo mes de septiembre.

INSATISFACCIÓN AL ALZA En unas notas dirigidas a los diputados el pasado mes de mayo a las que ha tenido acceso The Daily Telegraph, Bryant señalaba que la moral del personal de las fuerzas aéreas es "frágil" y su espíritu de lucha se ha visto menoscabado por el exceso de trabajo y la sensación de que sus esfuerzos no son valorados. "Están cada vez menos satisfechos con la remuneración, los recortes y congelación del salario", afirmaban algunas de las notas. La RAF debe suprimir 5.000 puestos de trabajo durante tres años, lo que supone una reducción del 15% del total de su personal.

También otro mando de la Marina, el almirante Mark Stanphone, ha advertido de que si las operaciones en Libia se prolongan más allá del mes de septiembre, los británicos deberán utilizar buques actualmente asignados a otras tareas.

Los laboristas, por su parte, no ha dejado pasar la oportunidad. "Es hora de escuchar el consejo de los militares", señaló Jim Murphy, responsable de asuntos de defensa del partido.