La palabra de los dirigentes políticos en Siria tiene escasa credibilidad en los oídos de las oenegés. Pero, en el actual contexto de protestas antigubernamentales generalizadas, la promesa dada ayer por las autoridades de Damasco al presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberg, de facilitar al propio CICR y al Creciente Rojo sirio el acceso a las zonas donde se están produciendo revueltas fue calificada como un "primer paso".

Mientras los partidarios del régimen volvían a salir a la calle en masa para protagonizar un nuevo y multitudinario acto de apoyo al régimen, el presidente Bashar el Asad volvía a decretar otra aministía, que en esta ocasión afectaría a todos aquellos que hubieran cometido delitos antes del 20 de junio, en un intento de congraciarse con los sublevados. Pero la represión no cesa: según fuentes opositoras, otras 15 personas murieron en protestas por todo el país.

"Los responsables sirios han sido receptivos y han acordado conceder al CICR y al Creciente Rojo acceso a las zonas de las protestas", indicó Kellenberg, de visita en Damasco, tras reunirse con el primer ministro sirio, Adel Safar, y con el titular de Exteriores, Walid Muallem. "El libre acceso es imperativo para evaluar la situación y proveer una ayuda que corresponda a las necesidades", recordó el responsable, antes de subrayar, con un punto de escepticismo, que se disponía a "vigilar de cerca" el modo en el que el régimen sirio pone "en práctica" los compromisos adquiridos ayer.

Siria permanece cerrada a los periodistas extranjeros. Los movimientos dentro de territorio sirio de los periodistas que trabajan para medios locales y extranjeros y de diplomáticos se realizan solo mediante visitas guiadas, con presencia de militares.

Precisamente, en las últimas horas, unos 150 representantes diplomáticos, de agencias de Naciones Unidas y periodistas locales pudieron visitar la localidad de Yisr al Shogur, no lejos de la frontera con Turquía. Allí constataron que la región se había quedado prácticamente desierta de habitantes, que nadie trabajaba en los campos y que los comercios habían cerrado sus puertas a cal y canto, lo que indicaba "grandes desplazamientos de población", según adelantó en un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El pasado 9 de junio, la máxima dirigente del ACNUR, la surafricana Navy Pillay, se declaró "extremadamente preocupada" por las informaciones que hablaban de un "éxodo masivo" de personas originarias de Yisr al Shogur. Turquía ha acogido a unos 10.000 refugiados procedentes de esta área del país.

INTERCAMBIO DE DISPAROS Además, la represión de las manifestaciones opositoras no se da un respiro. En la frontera entre Turquía y Siria pudieron escucharse intercambio de disparos procedentes de territorio sirio. Los grupos opositores Sham y Newroz anunciaron en Facebook la muerte de 11 personas en Homs y otras 4 en otras localidades. Según los grupos opositores sirios, al menos 1.300 civiles han muerto y alrededor de 10.000 personas han sido detenidas desde que comenzaron las manifestaciones en marzo.

El discurso del día anterior del presidente Asad en la universidad de Damasco fue recibido ayer con enorme frialdad y escepticismo por los observadores políticos y los opositores.