Cuando se cumplen tres meses del inicio de la operación militar internacional en Libia, Italia, uno de los principales socios de la alianza y expotencia colonial en el Estado norteafricano, abrió ayer la primera brecha de calado en el seno de la coalición militar al pedir públicamente que cesen de inmediato los bombardeos con el fin de abrir corredores humanitarios para acudir en ayuda de los habitantes del país magrebí.

"Es una prioridad suspender las acciones armadas para permitir la creación inmediata de corredores humanitarios", afirmó el ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, dirigente que en los últimos meses ha definido la posición de Italia sobre el conflicto libio. Italia es un país crucial para la operación, ya que el centro de mando y las bases de donde despegan los helicópteros y aviones se encuentran en su territorio.

"Es el asunto más urgente y dramático", recalcó el titular de Exteriores italiano, al tiempo que añadió que pensaba solicitar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) informaciones detalladas sobre los errores operativos que culminaron recientemente con la muerte de varios civiles inocentes.

RECHAZO DE LA OTAN El domingo pasado, la Alianza Atlántica tuvo que admitir que había matado por error a nueve civiles, y atribuyó el fatal desenlace a un error técnico en una de las bombas guiadas por GPS.

Los responsables atlantistas no quisieron hacerse esperar para desestimar de forma tajante la requisitoria italiana. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, respondió que la OTAN tenía la intención de "continuar" sus operaciones para evitar que un número indeterminado de civiles perdiera la vida. "No hay que olvidar que es el régimen de Muamar el Gadafi quien ha iniciado el conflicto atacando a la población civil, no la OTAN", recalcó Frattini.

Francia, primer país en reconocer a las autoridades insurrectas en Bengasi y cuyos cazas fueron los primeros en abrir fuego en el país norteafricano, se posicionó en idénticos términos.

GANAR TIEMPO "La coalición y los países reunidos en el grupo de contacto de Abu Dabi hace dos semanas se mostraron unánimes en la estrategia: hace falta intensificar la presión sobre Gadafi", indicó el Ministerio de Exteriores. "Toda pausa en las operaciones correría el riesgo de permitirle a Gadafi ganar tiempo y organizarse", dijo un porta-