El Ministerio de Justicia israelí publicó ayer la lista de los reclusos que serán perdonados en la primera fase de la operación de canje pactada con Hamás para liberar al soldado Gilad Shalit. Es una lista de 450 hombres y 27 mujeres que quedarán libres esta semana, una vez que el soldado israelí sea sacado de Gaza, posiblemente mañana, y entregado por un mediador egipcio. Los 550 restantes saldrán en dos meses, en un intercambio de una envergadura sin precedentes.

Los presos han sido ya trasladados de las 16 cárceles en las que estaban diseminados y han sido concentrados en dos. Los hombres, en la prisión de Ketziot, y las mujeres, en la de Hasharon. Ahora se les va a someter a revisiones médicas y se decidirá dónde irán los 200 que deberán ser deportados. Nadie ha contactado con España, pero sí con Portugal y Turquía.

El traslado de los presos se produjo entre fuertes medidas de seguridad y sin incidentes. Israel se halla en alerta por si grupos de ultraderecha o facciones de Hamás descontentas con el canje tratasen de boicotearlo con acciones de violencia.

El 63% de los israelís apoyan el acuerdo, según el Jerusalem Post pero, tras tantos años de terrorismo, la sociedad israelí aguarda la operación con sentimientos encontrados. El Gobierno ha habilitado una línea telefónica para informar sobre los presos.

PRESIÓN FAMILIAR El Tribunal Supremo ha dado 48 horas para apelar. Y enseguida se abrió un expediente, el de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Almagor, que pidió un retraso en la liberación de los reclusos para tener más tiempo de preparar las alegaciones. Especialmente "hiriente", dicen, es que la amnistía beneficie a 280 presos con cadenas perpetuas. La familia de Gilad ha pedido estar presente cuando se debatan los recursos, su manera de presionar para que no haya dilaciones en un acuerdo "delicado y frágil".

La cara alegre se dibuja en las familias palestinas, que preparan carteles con fotos de los presos, bordan banderas y montan escenarios para dar una acogida festiva a miembros de un colectivo de enorme influencia, presos políticos según los palestinos, presos de seguridad según Israel.

En Miztpe Hila, el pueblo de Shalit, todo es más tranquilo. Mañana será entregado a Israel a través de alguno de los pasos fronterizos que tiene con Egipto en el Sinaí. De allí, irá a una base militar, donde se hará una breve ceremonia. Luego, a casa. A Shalit se le dará una pensión como veterano discapacitado.

Hamás e Israel dan por acabada la negociación, aunque la milicia de Gaza intentó hasta el último momento incluir en la lista a ocho mujeres más y a algunos líderes de Hamás y Fatá. David Meidan, enviado de Israel a Egipto en la negociación, insistió en que el canje "es intocable".