Los últimos soldados estadounidenses que quedaban en Irak abandonaron ayer al alba el país en dirección a Kuwait, nueve años años después de la invasión ordenada por el entonces presidente George W. Bush. La retirada puso fin, esta vez sí, a casi una década de ocupación norteamericana en Irak, donde la guerra se ha saldado con la muerte de casi 100.000 civiles iraquís y más de 4.400 soldados estadounidenses.

La salida del último convoy, formado por 110 vehículos y 500 soldados, fue testimoniada por la televisión oficial iraquí, que mostró imágenes del contingente cruzando la frontera con Kuwait a primera hora de la mañana. La retirada concluyó el repliegue total de las tropas de EEUU, cuyo plazo expiraba el próximo día 31. Tan solo permanecerán ahora 157 militares encargados de entrenar a las fuerzas iraquís y un grupo de marines para proteger la embajada estadounidense.

En los últimos días, el Ejército de EEUU había ido cerrando capítulos de esta retirada con la entrega a las autoridades iraquís de los prisioneros que tenían en sus manos y el traspaso de la última base militar en su poder. Con la transferencia del control de Iman Alí, para los iraquís, o Camp Adder, para los estadounidenses, en Nasiriya (sur), los norteamericanos concluyeron la entrega de las 505 bases que han estado bajo su supervisión todos estos años en Irak.

ALEGRÍA COMPARTIDA El sentimiento de felicidad, ayer, parecía compartido. "Hemos tomado el control de esta base", declaró con orgullo el general iraquí Sattar Jabbar al Ghizi. "Me siento verdaderamente bien", decía el sargento Duane Austin, de 27 años. "Ya es hora de volver a casa, donde me esperan mi mujer y dos hijos", decía esperanzado. "Es agradable saber que por fin se ha acabado". Algunos soldados aplaudían visiblemente aliviados.

En medio de la alegría iraquí por la marcha de los militares estadounidenses, el analista político Fahd Yaber recordó: "La destrucción de las infraestructuras y el número de víctimas civiles que causó la ocupación quedarán por largos años fijos en las retinas de los ciudadanos". Según Yaber, la retirada va a tener repercusiones negativas a corto y largo plazo en el ámbito de la seguridad, por la falta de apoyo aéreo para combatir a la insurgencia y de servicios fuertes de inteligencia.

En Washington, Mitt Romney, candidato a las primarias republicanas para la Casa Blanca, consideró ayer "precipitada" la retirada de Irak y criticó al presidente Obama por no mantener "10, 20, 30.000 hombres allí para ayudar a la transición".